Diseño inteligente: cuando el fundamentalismo se viste de ciencia.

24 Oct

Información básica sobre el Diseño Inteligente, entresacada de diversos artículos de la página web “La ciencia y sus demonios“. Nos interesa profundizar en dicha propuesta, saber si realmente puede ser considerada científica y conocer las estrategias que emplean sus seguidores para lograr su implantación en las escuelas y en la sociedad.

Comencemos.

¿Qué proclama el Diseño inteligente y por qué no es una ciencia?

  • Los defensores del DI (Diseño Inteligente) sostienen que la evolución promueve una concepción atea del mundo y, por lo tanto, debe ser rechazada por los creyentes. En un documento interno del “Discovery Institute”, un importante partidario del DI redactó un documento “cuña”, que en su origen fue un memorando interno (que llegó a Internet), en el que se describen metas a 5, 10 y 20 años para influir en la opinión pública, desbancar el materialismo ateo y reemplazarlo por una “comprensión  teísta de la naturaleza”.Queda claro que, aunque el DI se presente como una “teoría científica”, su intereses no tienen que ver directamente con la ciencia, dado que no nació de la tradición científica.
  • Su segunda propuesta afirma que la evolución (la Teoría Sintética de la evolución) es fundamentalmente fallida, ya que no puede explicar la intrincada complejidad de la naturaleza.
  • El siguiente argumento es quizás el más curioso de todos desde el punto de vista científico. Se podría llamar el “apoyo por eliminación”. Dado que la evolución es incapaz de explicar la complejidad del origen de la vida (algo que en realidad no es cierto), debe de existir un Diseñador inteligente. Dicho de otro modo: “Cómo tu teoría no es correcta (o no me interesea que sea correcta), debe de serlo la mía“. Esto vuelve a demostrar por qué el DI no puede ser considerado una ciencia. El argumento es falaz y pseudocientífico (no tiene nada de científico), ya que en ciencia hay que demostrar experimentalmente los modelos que se plantean, reunir evidencias a su favor y hacer predicciones a partir del modelo propuesto que tienen que ser comprobadas más adelante.
  • Si realmente el DI fuera realmente una “ciencia”, debería mostrar cuáles son las observaciones experimentales en las que se sustenta, qué predicciones realiza, qué experimentos sugiere para su verificación. Pero en todo esto el DI guarda un profundo silencio. Es más: el Diseño Inteligente no aporta ni una sola prueba, ni un sólo dato empírico, ningún experimento de laboratorio o investigación de campo; la doctrina del Diseño Inteligente es mera charlatanería adornada con pseudofilosofía (enlace).
  • Eso sí, los seguidores del DI se cuidan mucho de no especificar quién es el diseñador, pero la perspectiva cristiana de la mayoría de los líderes del movimiento sugiere implícitamente que esta fuerza que falta vendría a ser dios mismo.

Sus estrategias para acorralar a la ciencia.

Las podemos resumir en dos puntos, que a su vez pueden ser desgolsados en cuatro líneas de acción:

  • Apelar a la libertad de expresión ante la opinión pública, echando mano del victimismo cuando lo estiman oportuno, para mostrarse como el débil que combate al gigante opresor.
  • Presionar a políticos y a los tribunales para cambiar las normativas académicas.

(Ignorancia neoconservadora)

1. Enseñemos la controversia

Los creacionistas postulan que la evolución no ha tenido lugar, ni procedemos de un ancestro común. Cuando se apunta que en el mundo científico existe un amplio debate acerca de los mecanismos evolutivos ellos indican: “¿Ves?, ahí está la controversia“. La controversia es resaltada porque “no todos” los científicos aceptan la evolución o bien porque la evolución promueve controversia fuera de los círculos científicos. Y lo que es importante también señalar es la definición que emplean de evolución: Michael Behe, y otros defensores del DI (como el cardenal Christoph Schöenborn) definen evolución como “mutaciones al azar y selección natural”, lo cual no coincide con la definición de evolución del mundo académico (y Behe lo sabe perfectamente como ya nos mostró en este mismo medio). La evolución es el conjunto de transformaciones o cambios a través del tiempo que ha originado la diversidad de formas de vida que existen sobre la Tierra, y hace referencia a un fenómeno. Hablar de mutaciones al azar y selección natural es hacer referencia a un mecanismo explicativo del fenómeno, no al fenómeno en sí.

(Sobre este punto, ver artículo: “Azar y evolución: Wessel y las rebajas de enero“)

2. Discriminación de otros puntos de vista

No enseñar la teoría del DI en escuelas y universidades es atentar contra el derecho que ampara a los jóvenes de acercarse a otros puntos de vista. Olvidan los que así argumentan, que la inmensa mayoría de los alumnos no tienen por su edad una formación adecuada en temas científicos, lo mismo que olvidan que los únicos que tienen problemas con la evolución son los “fundamentalistas cristianos” por su lectura literaral de la biblia.

3. Fortalezas y debilidades de la evolución

Todo científico sabe que ninguna teoría científica es capaz de contestar a todas y cada unas de las preguntar que puedan surgir en torno a ella. Además las teorías se matizan, e incluso varían en función de que se aporten nuevas evidencias. La estrategia creacionista consiste en tomar algunas de las preguntas aún no contestadas sobre la evolución y apoyarse en ello para alegar que no se conoce todo, que hay debilidades en la teoría y por tanto no se puede confiar en ella. Sin embargo, todas esas debilidades que han presentado han sido refutadas una por una.  En realidad los científicos están encantados con que los alumnos conozcan esa controversia y las preguntas planteadas a la evolución, con el fin de incrementar su espíritu crítico, indispensable en ciencias, introducirlos en las discusiones científicas y quien sabe si para que ellos mismos en el futuro den con la clave para responderlas.

4. Mantener el pensamiento crítico

El pensamiento crítico es unas de las habilidades que todo estudiante debería de aprender durante su estancia en los centros educativos. Los defensores del DI apelan al espíritu crítico de los alumnos (como hemos apuntado), como aval para su implantación en las aulas. Los creacionistas en este sentido quieren que los alumnos aprendan la evolución de forma “crítica”, pero no tienen el menor interés en que ese pensamiento crítico sea aplicado a otros campos como la historia, la teología o la gramática, mostrando así un prejuicio total hacia los aspectos de la ciencia que contradicen su ideario.

diseño inteligente from BdF on Vimeo.

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