¿Cómo hemos llegado a esta situación?

30 Dic

Artículo de Jesús Martínez Álvarez en el Huffingtonpost (“Cuando saltar al abismo es una opción“, 28/12/2012), sobre la “dictadura de los mercados” y sus constantes exigencias de recortes ilimitados, todo ello con ocasión de la privatización de la sanidad en la Comunidad de Madrid.

“El borde del abismo es una figura coloquial para denominar cuando alguien se encuentra al límite de sus posibilidades, una encrucijada física o moral donde sólo hay dos opciones: se vuelve atrás o se salta al vacío.

La vida a veces no es tan benévola con nosotros y una de las opciones no existe o supone la humillación infinita e inasumible. A veces el retorno no es posible y sólo queda la posibilidad del salto, de la nada.

Pero rebobinemos. ¿Cómo hemos llegado a situarnos en este lugar?, ¿cómo hemos aparecido al borde del precipicio? No ha sido de repente, no hemos despertado de un mal sueño o hemos sufrido una transportación milagrosa. Hemos sido empujados poco a poco por las condiciones de nuestro entorno, como en un plan malvadamente trazado por alguien que pretende arrojarnos al vacío. No es casualidad que nuestro ámbito se haya ido estrechando alrededor nuestro hasta no dejar más alternativa. No es casualidad de la lotería, que día a día desde hace unos años y siguiendo un guión premeditado, los poderes fácticos estén apretando y exprimiendo a la población para ver hasta donde llega la opresión y el dictado.

Autoritarismo, dictadura de los mercados, adocenamiento de las masas, idiocia colectiva adormecedora, falta de valores provocados por un consumismo desaforado, competitividad ilimitada, mediocridad sin límites de los peleles gobernantes, envenenamiento colectivo con basura audiovisual, publicidad dirigida y necesidades superfluas son términos que engloban una forma de vivir impuesta en los últimos tiempos para conquistar a las masas.

Desde hace unos años vivimos un Gobierno autoritario no visible, no hay un dictador conocido, le conocemos por el nombre de los mercados, pero actúan como un peligroso autócrata imponiendo poco a poco y por la tortura su poder. El objetivo es limitar cualquier atisbo de beneficio social obtenido para volvernos décadas atrás perdiendo derechos y libertades.

Educación, información, pensiones, subvenciones, paro, sanidad, justicia, son objetivos que uno a uno van cayendo en la red de la dictadura.

Hasta que un día alguien toma conciencia y denuncia la situación, un muchacho se quema a lo bonzo en una plaza Tunecina, un librero se tira por un balcón ante una orden de desahucio o alguien se pone en huelga de hambre sufriendo el vértigo del abismo o un colectivo adormecido que de repente despierta. Visionarios que de repente toman conciencia de su entorno y concienciados de su situación toman la única vía que queda.

El conflicto de la Sanidad en Madrid tiene una sola vía hoy día: volver atrás ya no es una opción. El colectivo está sufriendo en sus carnes la barbarie del indigno dirigente, mediocre, interpuesto, que no fue ni siquiera elegido para su cometido. Abrumados por algo que no son capaces de comprender siguen los dictados de la mano que los mueve y aguantan el chaparrón con el negocio ya firmado. Piensan que sólo es cuestión de tiempo y que pasará el aguacero. Necios.

La única vía es el salto al abismo, un paso adelante liberador, el riesgo de unos segundos de caída al vacío y luego la luz ante la mediocridad.

El salto al vacío de un colectivo como el sanitario debería hacer prender la chispa en el resto de colectivos sanitarios del Estado, otros grupos ciudadanos, otras comunidades deberían tomar conciencia de que su abismo llegará, es cuestión de tiempo. ¿Cuántos días más de huelga?,¿cuántas comunidades más deben caer al abismo? ¿cuántos precipicios hay que saltar antes de que despierten las conciencias de todo el Estado y del resto de colectivos? ¿cuánto dolor más hay que sufrir? El colectivo médico de Madrid ya ha saltado, no tiene miedo, sólo liberación, nos espera el futuro.

SÍ SE PUEDE.

Siempre se puede. Todo paso adelante es fuerza y determinación cuando lo único que nos queda es la dignidad. No tenemos ya dinero, pero somos ricos en dignidad”.

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