Carlos Floriano y Arturo Fernández nos adentran en el mundo de la lógica formal.

19 Feb

Carlos Floriano, vicesecretario de Organización del Partido Popular:

El Estatuto de los Trabajadores ampara los derechos de los trabajadores.   Jesús Sepúlveda es un trabajador de esta casa (“funcionario del PP”).  Por lo que el PP no puede despedir a Jesús Sepúlveda.

Una de las distinciones fundamentales en  lógica, es la que se establece entre “validez” o “verdad formal” de un argumento y “verdad material”.  Un razonamiento es formalmente válido cuando la conclusión se deriva o infiere correctamente de las premisas. En este sentido, lo determinante para saber si es “verdadero” o no (desde un punto de vista formal) es la forma o estructura del argumento, no el contenido (esto es: si lo que afirma o niega, se ajusta o no a los hechos).

¿Tenemos aquí un razonamiento formalmente válido o tan sólo es válido en apariencia? De la información contenida en las premisas, ¿se deriva necesariamente la conclusión?

Carlos Floriano sostiene, a modo de conclusión, que “el PP no puede despedir a Jesús Sepúlveda”, partiendo de lo expuesto en las premisas. Pero, por muy “funcionario de esta casa” que sea el “ex” de nuestra ministra de Sanidad (doña Ana Mato), el argumento no deja de ser una verdadera chapuza, dado que la conclusión no se infiere correctamente de las premisas, sino que va más allá (mucho más allá).

Si Carlos Floriano hubiera querido ser fiel a las reglas de la argumentación (en lugar de pretender a toda costa lavar la imagen de su partido), hubiera formulado su argumento de la siguiente manera:

Si el estatuto de los trabajadores ampara los derechos de los trabajadores y Jesús Sepúlveda es un trabajador, entonces a Jesús Sepúlveda le ampara el Estatuto de los Trabajadores.

Pero esto supondría reconocer que el señor Sepúlveda sigue cobrando del PP (a pesar de tener asuntos turbios con la justicia), “porque es del PP”.

Todo esto nos lleva a una segunda consideración: si bien el argumento de Floriano es formalmente falso, parece que no lo es, si nos atenemos a la “verdad material”: es verdad (a juzgar por el empeño que pone el vicesecretario de Organización en defender la situación laboral del ex alcalde de Pozuelo) que el PP no puede (y no quiere) despedir a Jesús Sepúlveda”.

En conclusión: el argumento del señor Floriano no tiene consistencia alguna, formalmente hablando.

PD.: Ni que decir tiene que, al ser informada la dirección de Partido de tal desliz intelectual, rectificó de forma rauda y veloz, poniendo de patitas en la calle al buen trabajador. Una verdadera lástima, teniendo en cuenta que éste ya no podrá trabajar desde su casa elaborando informes para el PP; unos  informes que, por otra parte, nadie en el partido sabe en qué consisten, ni siquiera si alguien se los pide o incluso si realmente existen. Esperemos que, con lo que le quede del paro y con los 500.000 euros que presuntamente ha sacado de la trama Gürtel, le dé para llegar a fin de mes.

Veamos ahora un ejemplo más, en el que verdad formal y verdad material no van de la mano.

El vicepresidente de la patronal CEOE, don Arturo Fernández, tras enterarse por los medios de comunicación de que en sus empresas parte del sueldo de los trabajadores se paga “en negro”, comentó lo siguiente

“No sólo no sé nada, sino que no es una práctica en esta empresa (…). Nunca hemos tenido una denuncia, sino que se han hecho, por supuesto, inspecciones comunes en donde ha habido irregularidades, como en todas las empresas, que se han subsanado. Y punto.”

Analicemos las palabras del “número dos” de la patronal, llevándolas al campo de la argumentación. Quizás no esté en lo cierto, pero me da la impresión de que Arturo Fernández basa su defensa en el supuesto de que “en todas las empresas hay (o se cometen) irregularidades”. “Y punto”.

“Todas las empresas comenten irregularidades. Arturo Fernández tiene empresas. Luego en las empresas de Arturo Fernández hay (o se comenten) irregularidades”.

El argumento, así expuesto, es válido o verdadero desde un punto de vista formal. Pero si del contenido se trata (su aspecto material), no parece que lo sea. Dejar “caer” que todas las empresas cometen irregularidades, para justificar de este modo sus presuntas prácticas ilegales (pagos en negro), no sólo no es cierto (verdad material), sino que además es injusto y peligroso.

No es de extrañar que ciertas voces del mundo empresarial (Confebask) se hayan apresurado a pedir que “dé un paso atrás” ¿Será esto la antesala de su dimisión ? ¿Tan unido está Arturo Fernández al ex presidente de la CEOE, el señor Díaz Ferrán, que quiere emular sus pasos (siempre, presuntamente hablando)?

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