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Un ejercicio para los que sacralizan el mercado

15 Mar

15/3/2020

La extrema derecha es hija de la globalización (Alberto Garzón)

26 Dic

26/12/2016 Alberto Garzón en eldiario.es

 

Hombres que te explican cosas (Barbijaputa)

31 Ene

Siete preguntas incómodas sobre ISIS y las guerras contra el terrorismo.

16 Nov

Recogido de eldiario.es (Íñigo Sáenz de Ugarte 15/11/2015)

¿Es el terrorismo yihadista el más peligroso?

Sí, para los musulmanes. Hace unos días, ISIS asesinó a 37 civiles en Beirut en una zona habitada en su mayoría por chiíes. En nuestros países, nadie puso en circulación hashtagso campañas de homenaje. Incluso muchos medios titularon que el atentado se había producido en una “zona controlada por Hizbolá”. No se hacen hashtags por Hizbolá.

En las guerras de Irak y Siria decenas o centenares de miles de musulmanes han muerto en esas guerras civiles cuyo punto de arranque fue la invasión norteamericana de Irak. No lo olvidemos. El derrocamiento de Sadam Hussein tenía como objetivo no ya acabar con una dictadura, sino rediseñar las fronteras políticas de Oriente Medio e iniciar una nueva era. “Seremos recibidos como libertadores”, dijo Cheney en marzo de 2003.

Fue uno de los grandes errores históricos de siempre, a la altura de la invasión soviética de Afganistán o la decisión de Hitler de lanzarse sobre la URSS. Reforzó a Irán al llevar a sus aliados al poder en Bagdad y alentó una paranoia creciente en los regímenes suníes sobre el creciente poder de los chiíes. La campaña de bombardeos saudíes en Yemen debe mucho, casi todo, a esa confrontación que se repite con distintas formas en varios puntos de Oriente Medio y ha creado suficientes monstruos como para que nos atormenten durante años. Siempre estamos a tiempo de crear más.

¿Es ISIS, como antes Al Qaeda, un amenaza real e inminente para los habitantes de Europa y EEUU?

La horrible carnicería de París nos lleva a pensar que el terror tiene en este planeta la forma de un joven musulmán fanático que hará lo que sea para matar a un europeo o norteamericano. La realidad indica que eso no es cierto. En EEUU, es más fácil acabar tiroteado por un compatriota.

Pero hay muertes que no exigen lanzar una guerra universal.

Evidentemente, si el que comete una matanza es un ultra cristiano, no hay que profundizar demasiado. Es sólo un loco. Su odio no representa a nadie y aquí no hay nada más que ver.

¿Nos enfrentamos a una guerra que hay que afrontar como tal y sin contemplaciones?

Ese es el punto de vista de los halcones y de los que piensan que no hay problema estratégico que no se pueda solucionar matando gente. Son los que creen que cada año nos enfrentamos al dilema de Neville Chamberlain y que ignoramos que siempre hay que luchar contra el mal absoluto con las armas en la mano.

Desde 2001, los países occidentales han invadido Afganistán e Irak. Han lanzando sus drones sobre Pakistán, Yemen y Somalia en una campaña permanente que nunca tendrá fin. Han impuesto en Libia una zona de exclusión aérea que propició el derrocamiento de Gadafi. Han tolerado la invasión saudí de Yemen. Han reconstruido ejércitos como el iraquí que se han revelado como una banda mediocre y corrompida. Han anunciado que el régimen sirio debía desaparecer, ayudado a algunos grupos insurgentes y tolerado que saudíes y turcos armen a los más peligrosos de los enemigos de Asad. Han lanzado una campaña de bombardeos contra ISIS que lleva ya 8.125 ataques aéreos hasta el 12 de noviembre (con un coste de 5.000 millones de dólares, una media de 11 millones diarios), a la que ahora se ha sumado Rusia.

No parece que en catorce años la ideología oficial de Occidente haya sido el pacifismo. Sarkozy ha dicho que “nada puede ser como antes, debe ser una guerra total”. Entonces, ¿cómo definiría lo que ya ha ocurrido desde 2001?

¿Es una guerra contra el Islam en la que todos los musulmanes son sospechosos?

Nada gustaría más a los yihadistas que se extendiera esa idea en Europa. No hay que negar que muchos europeos piensan así, de lo contrario Marine Le Pen no insistiría tanto en ello. Para ISIS, sí es una guerra de civilizaciones frente al Occidente de los “cruzados” en la que pretenden reclutar a los musulmanes para convencerles de que la “yihad” que les exige su religión no consiste en esforzarse en vivir bajo sus preceptos, sino embarcarse en una guerra permanente contra los infieles.

Precisamente, eso es lo que sostenía una y otra vez Al Qaeda. Pensemos en todos los artículos tras el 11S que nos alertaban de que la organización de Bin Laden pretendía llevar el Islam al corazón de Europa, recuperar “Al Andalus” y sus glorias del pasado. Era la guerra definitiva en la que la típica pusilanimidad europea hacía prever un futuro oscuro.

Nada de eso ocurrió. No hubo ningún Al Andalus yihadista. Los musulmanes de Francia, Reino Unido y España no se rebelaron contra sus amos paganos. Bin Laden acabó escondido en un chalé viendo cintas de vídeo, fue eliminado a sangre fría y su cuerpo, tirado al mar. Su organización en Irak fue aniquilada (aunque resucitaría con otro nombre, el de ISIS, gracias a ese Estado fallido que es Irak y a la guerra siria).

Hay otra forma de ver lo que Bin Laden consiguió por si nos da alguna pista sobre lo que pasará con ISIS. En una época en la que a los líderes europeos les cuesta dejar su huella, podríamos preguntar si no es cierto que Bin Laden tendría razones, si siguiera vivo, para presumir de sus logros.

En cierto modo, esa guerra permanente ha tenido en Occidente un precio terribleen términos políticos, económicos y morales. Nuestros inmaculados valores se defendieron en la prisión de Abú Ghraib desnudando a los presos y colocándoles una correa en el cuello; en Haditha, Irak, asesinando a sangre fría a hombres, mujeres y niños; y en las prisiones ocultas de la CIA aplicando el ‘waterboarding’ a los sospechosos de terrorismo.

Me pregunto de dónde sacarán algunos que la prosperidad de Occidente nos ha vuelto blandos.

¿Cómo se alimenta la base ideológica del yihadismo?

La superioridad racista y xenófoba que sienten los yihadistas tiene uno de sus principales orígenes contemporáneos en el wahabismo saudí. A partir de aquí, no es necesario escribir más. En estos momentos tan dolorosos sería de mal gusto destacar que los valores republicanos franceses tienen un precio, eso sí, muy alto. Francia venderá a Riad todas las armas que necesite, por ejemplo para sostener futuras guerras como la actual de Yemen. Quizá esas armas vuelvan para despertarnos de nuestros sueños dentro de unos años, aunque habrá quien diga que somos inocentes. Lo nuestro sólo eran negocios.

¿Existe una amenaza interior en Occidente, una quinta columna yihadista?

Si fuera así, hace tiempo que atentados como los de Madrid, Londres y París se habrían repetido con una frecuencia insoportable. Pero es cierto que Francia tiene un grave problema. Cualquiera que conozca Londres y París conoce las diferencias entre ambas ciudades, sabe que en la capital francesa una generación de jóvenes, hijos y nietos de inmigrantes, ha crecido en su rechazo al Estado y el odio al único organismo público con el que tienen relación, la Policía. No conocen nada de laégalité y fraternité que aparecen en las grandes declaraciones de los políticos.

Los poderes públicos sí hacen promesas, muchas, sobre la necesidad de que el Estado no abandone a las banlieues. Diez años después de los disturbios de 2005,“nada ha cambiado”.

Muchos de esos jóvenes se conforman con una cierta violencia de baja intensidad con la que responder a las injusticias, sean reales o exageradas. Algunos pueden ir más lejos y el Estado empieza a temer que sean demasiados como para controlarlos.

¿Significan los atentados de París que ISIS está más fuerte que nunca?

En los últimos días, los yihadistas han sufrido claras derrotas en la guerra siria. Una, ante los kurdos de las milicias del YPG, con el apoyo norteamericano, en la localidad de Sinjar, y la segunda en la provincia de Alepo, donde el Ejército ha levantado el sitio de la base de Kuweiris.

No está más fuerte que hace seis meses. No tiene ninguna posibilidad de avanzar hacia Damasco, mucho menos con el apoyo aéreo ruso a Asad. EEUU está aumentando sus suministros a los kurdos, su única manera de debilitar a ISIS sin fortalecer al mismo tiempo a Al Qaeda o Asad.

Pero hay que aceptar que mientras haya una guerra en Siria y el Estado iraquí sea incapaz de controlar su territorio, ISIS seguirá existiendo.

Cabe una posibilidad muy preocupante, que los yihadistas decidan que su “califato” no verá aumentar el territorio que controlan en Siria, y que su próximo campo de batalla está en Europa. Que quieran emular a la Al Qaeda de Bin Laden y su proyecto de atacar al “enemigo lejano”. Causarán mucho dolor, pero correrán el mismo destino.

“Quieren acabar con ese modo de vida que hemos construido”. Unas palabras para la reflexión

14 Nov

Declaraciones de Rajoy tras los atentados en París.  Palabras que sitúan cualquier debate posible en un marco bien preciso: el de la necesidad de elegir entre  “barbarie (ellos) o progreso y civilización (nosotros)”

Rajoy ha asegurado que “no hay causa que justifique las atrocidades” que se han producido en Francia ni hay “creencia que las pueda amparar”. “No estamos ante una guerra de religiones, sino ante una lucha entre civilización y barbarie. Todos los seres humanos que defendemos la vida, la libertad y las sociedades abiertas nos sentimos golpeados y amenazados por quienes quieren acabar ese modo de vida que hemos construido a lo largo de siglos de progreso y de civilización”, ha manifestado.

(eldiario.es 14 noviembre 2015)

Me pregunto si don Mariano Rajoy estaría dispuesto a condenar en estos mismos términos el atentado de hace dos días en Beirut (Líbano); me pregunto si seguiría manteniendo este mismo “marco” para interpretar dichos asesinatos o si, por el contrario, palabras tan gruesas como las aquí recogidas sirven para ocultar el terrible hecho de que el 95% de las víctimas del terrorismo yihadista son musulmanes.

Strambotic » Cuando maltratar a una mujer era materia prima de chistes, canciones y anuncios

12 Nov

No diga ‘noticias insólitas’, diga Strambotic. El Blog Más desquiciado de la blogosfera española Lleva cinco años cubriendo LA INFORMACIÓN Más inaudita y retratando los personajes estrafalarios Más del orbe.

Orígenes: Strambotic »de Cuando maltratar a una mujer era prima materia de chistes, canciones y anuncios

El 48% de los hombres no actuaría si ve a un amigo maltratar a su pareja

12 Nov

Orígenes: El 48% de los hombres no actuaría si viera a un amigo maltratar a su pareja. 

Guía para detectar a neomachistas

2 Oct

El machista de toda la vida tiene los días contados, y él lo sabe. Por eso se ha reciclado y reinventado, abandonando el “¡mujer tenía que ser!” y tomando el pasivo-agresivo: “yo creo en la igualdad pero tú no buscas eso” o el mucho más novedoso “lo tuyo no es feminismo, es hembrismo”. Con cada ola de feminismo hay una ola de machismo, que se adecúa al contexto para intentar mantener el statu quo. Te damos algunas pautas para que reconozcas al neomachista, ya que a simple vista pueden parecer personas normales.

  1.  Usa la palabra hembrista (que es como el cultismo de ‘feminazi’): El hembrismo, según los neomachistas, engloba a todas aquellas feministas con las que no están de acuerdo. Es un movimiento que tiene, al parecer, el objetivo oculto de conseguir acabar con el patriarcado para instaurar un matriarcado. El neomachismo argumenta que las hembristas (como servidora, por ejemplo) odian a los hombres, los motivos de este odio puede estar causado por varios motivos:
    1. Porque eres mala. (¿Qué hay peor que una mujer mala?).
    2. Porque un hombre alguna vez te hizo algo y lo pagas con todos. (¿O acaso una mujer puede enfadarse o sufrir en la vida por algo que no tenga que ver con un hombre?
    3. Porque no practicas el sexo todo lo que deberías. (Ya sabemos que el pene es la solución a todos nuestros problemas, y si no tenemos sexo con frecuencia, pasa lo que pasa, no nos relajamos, nos enfadamos y pagamos esa frustración contra el hombre).
    4. Eres lesbiana. (Imagínate una mujer que ni ha visto un pene, ¡lo que puede ser eso!).
    5. Todas las anteriores son ciertas.
  2. El neomachista defiende la igualdad, pero lo que él entiende por igualdad, no lo que entiendas tú, mujer. El neomachista siempre te dirá que él cree que todos somos personas y que por eso no se puede diferenciar entre sexos. Se molestará si le parece que luchas (o incluso hablas de feminismo) demasiado, porque una cosa es creer en la igualdad y otra ser pesadita con el tema. Una cosa es ‘ayudarte’ en casa y otra repartir las tareas del hogar al 50%. Una cosa es combatir el machismo y otra dejar que las mujeres escriban artículos feministas sin quitarle la razón en varios puntos: igualdad sí, pero sin crecernos demasiado, no nos vayamos a flipar. El neomachista quiere, básicamente, que defendamos la igualdad en voz baja, en aquel rincón, donde a él no le llegue el barullo.

Sigue leyendo (eldiario.es)

Orígenes: de Guía parrafo Detectar neomachistas ONU

Pablo Iglesias: “La corrupción como forma de gobierno”

25 Sep

25/9/2015

Fragmento del libro de Pablo Iglesias, “Disputar la democracia. Política para tiempos de crisis“, sobre los numerosos intentos por convertir la corrupción en un mal radicado en la naturaleza humana y, en consecuencia, en algo perfectamente generalizable a cualquier profesión. Frente a este tratamiento falaz (y bastante benévolo) de la corrupción, solo cabe resituarla en el lugar que la corresponde: el de las reglas de juego político actualmente vigentes.

Éste es el fragmento.

Alan Greenspan recurrió en su momento al pesimismo antropológico para explicar la corrupción: para el antiguo presidente de la Reserva Federal estaría en la “naturaleza humana“. Los partidos políticos del turno español no van tan lejos y suelen sostener que la corrupción en la política es equivalente a la de cualquier profesión; puede haber algunas manzanas podridas cpablo iglesias disputar la democraciaomo en todas partes, pero la gran mayoría de los políticos son gente honrada. 

Atribuir la corrupción a la naturaleza humana o compararla con la falta de honestidad individual en el ejercicio de una profesión resulta tan falaz como comparar el presupuesto de una familia que no llega a fin de mes con la hacienda pública, para justificar los recortes sociales. Una familia no puede perseguir el fraude fiscal, ni emitir bonos de deuda, ni aumentar
la progresividad del sistema impositivo. Y del mismo modo, la corrupción no tiene que ver tanto con la ética individual como con las reglas de funcionamiento de la política. Esos intentos de “despolitizar” la corrupción (Slavoj Zizek apunta, muy inteligentemente, que la “despolitización” es una operación ideológica crucial) recuerdan esos argumentos que pretenden definir el fascismo como una patología mental antes que como fenómeno histórico social y político
“.

Iglesias, P., Disputar la democracia. Política para tiempos de crisis, AKAL Pensamiento crítico, Madrid, p. 153.

5/10/2015.

Ampliación: García-Margallo y la falacia naturalista

Educación contra la Lgtbfobia (Beatriz Gimeno)

20 Sep

Artículo de Beatriz Gimeno en eldiario.es

España es, según la mayoría de los estudios, el país menos homófobo del mundo. Eso dicen las cifras, pero lo dice también el sentido común y la percepción propia cuando se sale fuera. Por razones largas de explicar y que no caben aquí, España se ha convertido en unos pocos años en un lugar en el que las personas lgtb pueden vivir razonablemente seguras y con posibilidad de desarrollar vidas plenas. Por supuesto que la lgtbfobia existe, y es mucho mayor incluso de lo que parece. Y hay, además, momentos de la vida en los que esta lgtbfobia es mayor y más peligrosa, como en la adolescencia cuando las identidades relacionadas con el género están en formación, son más débiles y para asegurarse se aferran a estereotipos hegemónicos socialmente. Los adolescentes más inseguros o más dependientes de la aprobación ajena (casi todos en esta edad) buscan refugio y fortalecer sus frágiles identidades entre los pares, con sus iguales; y lo hacen, por lo general, mediante representaciones más o menos ritualizadas de los roles sexuales, de la masculinidad extrema, en este caso. La masculindad extrema se basa, entre otras cosas, en la exclusión radical de la homosexualidad. En la adolescencia, muchos adolescentes inseguros, obligados por la presión social a realizar constantes afirmaciones de su masculinidad heterosexual, pueden llegar incluso, si dicha presión no se rebaja, a agredir, a burlarse de, a reírse de la expresión de otras identidades sexuales. El chico o la chica que sea lesbiana, gay, bi o trans, no tendrá espacio social para fortalecerse, sino que, al contrario, se esconderá, sufrirá, buscará más bien hacerse invisible, mimetizarse en esa supuesta normalidad que le excluye. Y si no lo hace bastante bien es muy posible que sufra acoso, que sea agredido verbal o físicamente. Durante la adolescencia, los chicos y las chicas que por la razón que sea sientan que no forman parte de la mayoría son especialmente frágiles y van a necesitar ayuda de los profesores/as y de las instituciones educativas. Constituye una obligación de la escuela democrática ayudar a equiparar la diferencia de poder entre los chicos y chicas que ostentan la hegemonía social y cultural y aquellos que están en los márgenes. Es una obligación escolar que hay que cumplir en nombre de la construcción de una ciudadanía respetuosa con los otros y las otras, democrática, abierta e inclusiva.

Las agresiones por lgtbfobia están creciendo en Madrid. Los agresores son chicos jóvenes (menores de 20 años la mayoría) que han nacido cuando la igualdad legal era un hecho –o estaba a punto de serlo– en este país. Durante muchos años, los años de la lucha por la igualdad, los años en los que las reivindicaciones lgtb entraban en los informativos, los años en los que el gobierno y las instituciones se mostraban muy favorables a apoyar esa igualdad, las agresiones eran muy escasas. El efecto del cambio de ambiente político ha sido demoledor en este sentido. Los nuevos gobernantes no apoyan los derechos lgtb y eso se nota en la calle. Las instituciones educan, naturalmente; y su acción tiene un efecto performativo sobre toda la sociedad. Si quien gobierna no cree en la igualdad, aquellos que tampoco creen en ella, los que tienen dudas, en lugar de ocultarse por sentirse en minoría, se sienten más fuertes y legitimados en su rechazo. Un rechazo que, en el peor de los casos, puede llegar a la agresión.

El Partido Popular hizo de la desaparición de Educación para la Ciudadanía uno de sus objetivos cuando estaba en la oposición. Una asignatura que educaba en valores de convivencia, democráticos, de ciudadanía y que, además, se imparte en la mayoría de los países europeos. Estar en contra de esta asignatura demuestra dónde se sitúa la derecha española: allí donde se considera que los derechos humanos son discutibles. Soy de la opinión de que los valores no se pueden enseñar en una asignatura, sino que es necesario trasversalizarlos en todos los planes de estudio. Hay otras propuestas más interesantes, como los planes de convivencia, pero en todo caso, es importante otorgar legitimidades en un sentido u otro. Se trata de demostrar dónde se sitúan las instituciones democráticas respecto a estas cuestiones. Y queda claro que cuando gobierna el PP, las instituciones, los gobiernos, se sitúan del lado de la lgtbfobia o, como mucho, no están interesados en combatir este tipo de violencia, que puede que no apoyen explícitamente, pero que deben pensar quizá como inevitable en el mundo heterosexuadamente normado que imaginan. Las disidencias, piensan ellos, que paguen su precio.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, no es una persona lgtbfóbica, sé que no lo es. La duda que me queda es si consentirá que su gobierno y sus políticas lo sean. Me temo que sí, que su enfrentamiento con los sectores más reaccionarios de su propio partido no va a ir tan lejos como para hacer lo que están haciendo otras muchas autonomías no gobernadas por el Partido Popular, introducir asignaturas de enseñanza en valores de convivencia y apoyar la formación en diversidad afectivo sexual. El jueves 17, como diputada autonómica me he estrenado preguntándole al gobierno de Cifuentes qué piensa hacer en el terreno de la educación para combatir las agresiones por lgtbfobia, y le voy a recordar que la sanción no es bastante, que es necesario sancionar a los agresores y atender a las víctimas, pero que siempre hay que educar. Que eso es lo que hacen las naciones democráticas cuando tienen un problema de este tipo: educar. Más y mejor educación en derechos, en ciudadanía, en democracia, en igualdad, en inclusión; esa es la respuesta. Para los futuros agresores, por supuesto, pero también para los propios alumnos y alumnas lgtb que siguen viviendo en un oscuro armario.