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“La querella contra Rommy Arce y contra mí es racista: busca callar a los migrantes que alzamos la voz”

15 May

15/5/2018

https://m.eldiario.es/desalambre/denuncia-racista-quieren-migrantes-alzamos_0_771323269.html

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Lavapiés y el reverso tenebroso de los delitos de odio

22 Mar

23/3/2018

¿Lenguaje del odio o lenguaje con odio?

Odiar y amar son sentimientos, no delitos (…)

Se equivocan quienes pretenden hacernos creer que el odio, de por sí, es un delito y que quien lo expresa, un criminal. No son las emociones ni los sentimientos lo que se juzga con los denominados, y tan de moda, “delitos de odio” (…) Parece que el hecho de expresar sentimientos hostiles hacia representantes públicos o políticos es motivo suficiente como para verse inmerso en ese proceso penal.

En los últimos meses nos hemos encontrado con sujetos que –lejos de pertenecer a uno de los colectivos que las declaraciones de derechos humanos califican como vulnerables por el color de su piel, su identidad de género, su origen, su orientación sexual, sus ideas…– trasladan a la opinión pública un mensaje distorsionado sobre lo que son los delitos de odio. En sintonía con esta distorsión y a partir de los incidentes de Lavapiés y la muerte por aclarar de Mame Mbaye, tenemos noticia de cómo diferentes sindicatos de la Policía Municipal de Madrid que han acudido a la Justicia dicen ser víctimas de un delito de incitación al odio.

 

(…) Ignoran yendo a esta vía legal, que la calumnia, los delitos contra el honor, las injurias e incluso el atentado contra la autoridad tienen su propia tipificación penal. Sin embargo, con este uso inadecuado dejan en el imaginario social una huella peligrosa de estigma hacía lo que representan quienes acusan como autores de esa incitación: la legítima rabia e indignación.

Olvidan quienes promueven estas denuncias que los delitos de odio no están para castigar sentimientos, actitudes vitales o modos de pensar (por muy reprochables que sean). Tampoco están para proteger su ‘integridad’ ni su ‘verdad’. Los delitos de odio están para salvaguardar a esos colectivos más vulnerables que sufren sistemáticamente la violencia que promueven o amparan las instituciones públicas por motivos prohibidos en las leyes. De hecho, Mame Mbaye pertenecía a uno de esos colectivos por el color de su piel y salir corriendo detrás de él por el solo hecho de ser mantero no se corresponde a lo que en derechos humanos entendemos por proteger.

En España vivimos un momento de gran confusión entre lo que es el ‘lenguaje del Odio’ y el ‘lenguaje con odio’. El primero, es la antesala de la violencia que se dirige a una persona por pertenecer a uno de esos colectivos vulnerables, y para su reconocimiento jurídico hacen falta mucho más que palabras. El segundo, es parte de la expresión de sentimientos que (como dice Antonio Damasio) representan la forma que tenemos los humanos de comunicar nuestros estados mentales. Con esta diferenciación no se trata de negar la influencia que tienen los sentimientos en la comisión de los hechos delictivos, pero sí se quiere no interferir en un derecho clave (el de la libertad de expresión) y no olvidar a quienes necesitan de una mayor y mejor protección ( los nadie).

Si lo que se juzga con los delitos de odio no es lo que se piensa y expresa sino las palabras y acciones que propagan, incitan, promueven o justifican el odio hacia alguien por el color de su piel, orientación sexual, religión, origen, identidad de género, etnia, situación económica, capacidades, género… ¿por qué hay miembros de la Policía Municipal de Madrid que se sienten legitimados como víctimas de este tipo penal? Son autoridad, no colectivo en situación de vulnerabilidad. ¿Acaso no tienen otra vía penal para reclamar lo que sienten que es justo? La tienen. Pero el argumento del discurso del odio tiene en este momento mucho más tirón para lograr atención.

(…) Si quienes ostentan una posición de autoridad o de poder pervierten el sentido de un instrumento legal que surgió para amparar a quienes necesitan de especial protección, se corre el riesgo de entrar en dinámicas que son, precisamente, las que se busca combatir con los delitos de odio: las de la arbitrariedad pública y discriminación injustificada que dan pie a las violaciones de derechos humanos.

No podemos aceptar que se persiga la rabia de luchar contra lo que nos indigna o nos oprime porque ese es (y ha sido) el sentimiento motor  detrás de muchas de las acciones colectivas pacíficas que nos han hecho avanzar en libertad e igualdad. Porque la rabia ante la injusticia es Dignidad.


Información sobre Rommy Arce  (viento sur)


Ver también entrada: “Urge reformar la Ley de Extranjería” 25/03/2018 (Anna Maria Pérez Oller  en Público)

 

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Tú decides | Madrid | EL PAÍS

31 Ene

Origen: Tú decides | Madrid | EL PAÍS

Pablo Soto / Miguel Arana responsables de Transparencia y Participación del Ayuntamiento de Madrid ((28/01/2016)

El Ayuntamiento de Madrid te propone que seas tú el que decidas cómo debe ser la ciudad en la que vives. Al mismo tiempo, un grupo de gente se va a empeñar en que no puedas decidir nada. No te enfades con ellos, viene ocurriendo así en cada país cuando se introducen mecanismos de democracia directa.

Los primeros probablemente sean los políticos tradicionales. En 1993, una encuesta holandesa mostraba a tres cuartos de los concejales en contra de los referéndums vinculantes. En 1998 fue la mayoría del parlamento danés. Desde los años 50, los grandes partidos políticos alemanes se turnaron en contra y a favor de la democracia directa al ritmo con el que ganaban y perdían el control del gobierno.

El argumento será, disfrazado de una manera u otra, siempre el mismo: el miedo. En concreto, el miedo a ti, que eres parte de eso que todavía da más miedo que llaman “la gente”. Dirán que la gente no debe tomar las decisiones porque no está capacitada, a pesar de que, cada vez que un colectivo supuestamente no preparado para tomar decisiones lo ha hecho, ha sido clave para reducir su desigualdad. Dirán que la gente es irresponsable y no puede tomar decisiones conflictivas, como aumentar los impuestos o reducir la deuda. Pese a ejemplos como en EE UU, con referendos vinculantes donde la deuda se reduce un 7% respecto a los demás.

El miedo no necesita datos

Dirán que si la gente decide peligrarán los derechos humanos, obviando casos como Zurich, donde se aprueba el 80% de los referendos que mejoran la situación de las minorías; y se olvidarán de esos políticos que a golpe de decisión individual ponen cuchillas en las fronteras o quitan la sanidad a los inmigrantes. Mantendrán sus posiciones basándose en una especie de sentido común sobre el bien, el mal y la gente. Sin importar lo que se ve en los cientos de referendos al año que se votan en Suiza, Alemania o EE UU. Porque el miedo no necesita datos

El Ayuntamiento de Madrid sí cree que debes votar. Por eso rompe la tradición de grandes obras decididas en despachos y te pregunta si quieres que se reforme la Plaza España, y, si es así, cómo querrías que sea, haciendo lo que diga la mayoría. Después va a preguntarte cómo deben gastarse parte de los presupuestos, como París, Nueva York o Reikiavik. Te preguntará sobre ordenanzas, como ha hecho ya con la de transparencia.

Mecanismos de boicot

Entonces probablemente los que tienen miedo a que decidas se pongan técnicos. Introducirán umbrales absurdos para lanzar referendos como el 10% de Hamburgo en los años 60. Usarán los tribunales, como cuando el Constitucional alemán dictaminó en el año 2000 que la democracia podía ser dañada por los referendos ciudadanos. Y aprovecharán mecanismos como el quórum, citando casos anecdóticos y olvidando su uso sistemático como mecanismo de boicot. Todos se olvidarán de mencionar que no hay quórum mínimo en las elecciones y eso no parece preocupar a nadie.

Entramos en una nueva etapa política en la que algunas de las decisiones más importantes de Madrid se tomarán en las casas y plazas. Los nuevos mecanismos de democracia directa y participación ciudadana, por fin real y vinculante a nivel institucional, se desarrollan no sólo en Madrid sino en Barcelona, A Coruña, Santiago, Zaragoza u Oviedo. Modelos que triunfaron en Finlandia, Francia, Islandia; países que miran con auténtica emoción lo que pasa en España. Ojalá el miedo no gane, y puedas emocionarte tanto como nosotros con lo que empieza.