Tag Archives: Alienación

Miya Tokumitsu y el “mito del amor al trabajo”

2 Feb

2/1/2017

Entrevista a Miya Tokumitsu en CTXT, en la que desgrana el mito del amor al trabajo. Ahí va un adelanto del artículo:

Los mitos tienen un propósito social. ¿Qué papel juega este en nuestra cultura?

El propósito, parafraseando a Kathi Weeks, es hacer que los trabajadores acepten su propia explotación y precariedad. La clave del ‘trabaja en aquello que amas’, es el énfasis en el tú. Si el trabajo produce frustración o dificultad, es tu culpa, y no se debe a las leyes laborales o al mercado de trabajo injusto. Al convertir cada frustración es un problema personal, la respuesta es la autosuperación en lugar de la acción colectiva o política.

 

El destino de los sindicatos y de la clase media unidos por la Gran Recesión

11 Abr

Fragmento del libro de Joaquín Estefanía (“Estos años bárbaros”), en el que el autor conecta el deterioro de las clases medias durante la Gran Recesión (la “Gran Estafa”, según algunos), con la progresiva desaparición de la escena político-social de los sindicatos, debido entre otros factores a la campaña de acoso y derribo a la que han sido sometidos por parte de los medios neoliberales.

estos años barbarosEl resultado la progresiva desaparición de las clases medias en favor del “precariado”, con la consiguiente profundización en la escisión social (la alienación social de la que hablaba Marx).

A medida que el porcentaje de trabajadores sindicados (afiliados a un sindicato) disminuye también empeora la suerte de la clase media (…) Cuando los sindicatos son fuertes pueden garantizar que a los trabajadores se les paguen salarios justos, que reciban la formación que necesitan para ascender a las clases medias y para que se les tenga en cuenta en los procesos de decisión de las empresas. Los sindicatos también fomentan la participación política entre todos los ciudadanos y ayudan a los asalariados a conseguir políticas públicas que apoyen a las clases medias como, por ejemplo, la existencia y subida del salario mínimo interprofesional.

¿Cuántas veces se ha escuchado, en ese entorno de miserabilización, que los jóvenes no pueden encontrar trabajo por culpa de los privilegios de los trabajadores fijos o de los sindicatos que sólo se preocupan de los intereses de estos?

(…) Como consecuencia de las características de la Gran Recesión (2008…) ha aparecido entre nosotros un mundo del “no trabajo”. Pertenecen a él los exempleados que perdieron su empleo, los jóvenes que lo buscan por primera vez y no lo encuentran, las mujeres que, aun no siendo tan jóvenes, lo intentan por dificultades familiares… Son personas, en muchos casos desesperadas, que no saben dónde acudir, y por ello, eprecariadon cada vez más ocasiones, no se encuentran ya entre los parados registrados sino en el colectivo de “desanimados”. También forman parte de este mundo del “no trabajo” muchos “casi ocupados”, estadísticamente con empleo pero excluidos psicológicamente por las condiciones mínimas de ese “casi puesto de trabajo”, y los “trabajadores móviles”, que viven en el purgatorio entre un puesto de trabajo perdido y otro que no encontrarán fácilmente, mucho menos si pretenden unas condiciones salariales y contractuales más o menos similares a las que tenían.

En este contexto de precarización permanente y escala social descendente, las centrales sindicales y los trabajadores permanentes que quedan se convierten, a los ojos de los anteriores, en defensores de los derechos adquiridos. De privilegios. En cabezas de turco. ¿Cuántas veces se ha escuchado, en ese entorno de miserabilización, que los jóvenes no pueden encontrar trabajo por culpa de los privilegios de los trabajadores fijos o de los sindicatos que sólo se preocupan de los intereses de estos? Para evitarlo, se demanda el recorte de los derechos de los instalados en una cierta normalidad con el objeto de conseguir unos cuantos puestos de trabajo más”

ESTEFANÍA, J., Estos años bárbaros, Galaxia Gutenberg, S. L., Barcelona 2015, pp. 140-141.

Disney da una clase magistral explicando la desigualdad

7 Abr

21/3/2016

“Ariel Dorfman, en su libro ‘Para leer al Pato Donald’ desgrana los argumentos con los que concluye que el universo Disney ayuda -y mucho- al sustento del sistema capitalista, transmitiendo sus mensajes y valores en todos los niveles sin plantear perspectivas alternativas. También se ha relacionado a las películas del gigante de animación con la sociedad heteropatriarcal y la perpetuación de roles de género machistas”

Pablo Iglesias: “La corrupción como forma de gobierno”

25 Sep

25/9/2015

Fragmento del libro de Pablo Iglesias, “Disputar la democracia. Política para tiempos de crisis“, sobre los numerosos intentos por convertir la corrupción en un mal radicado en la naturaleza humana y, en consecuencia, en algo perfectamente generalizable a cualquier profesión. Frente a este tratamiento falaz (y bastante benévolo) de la corrupción, solo cabe resituarla en el lugar que la corresponde: el de las reglas de juego político actualmente vigentes.

Éste es el fragmento.

Alan Greenspan recurrió en su momento al pesimismo antropológico para explicar la corrupción: para el antiguo presidente de la Reserva Federal estaría en la “naturaleza humana“. Los partidos políticos del turno español no van tan lejos y suelen sostener que la corrupción en la política es equivalente a la de cualquier profesión; puede haber algunas manzanas podridas cpablo iglesias disputar la democraciaomo en todas partes, pero la gran mayoría de los políticos son gente honrada. 

Atribuir la corrupción a la naturaleza humana o compararla con la falta de honestidad individual en el ejercicio de una profesión resulta tan falaz como comparar el presupuesto de una familia que no llega a fin de mes con la hacienda pública, para justificar los recortes sociales. Una familia no puede perseguir el fraude fiscal, ni emitir bonos de deuda, ni aumentar
la progresividad del sistema impositivo. Y del mismo modo, la corrupción no tiene que ver tanto con la ética individual como con las reglas de funcionamiento de la política. Esos intentos de “despolitizar” la corrupción (Slavoj Zizek apunta, muy inteligentemente, que la “despolitización” es una operación ideológica crucial) recuerdan esos argumentos que pretenden definir el fascismo como una patología mental antes que como fenómeno histórico social y político
“.

Iglesias, P., Disputar la democracia. Política para tiempos de crisis, AKAL Pensamiento crítico, Madrid, p. 153.

5/10/2015.

Ampliación: García-Margallo y la falacia naturalista

¿Quién dice que la “obediencia” es buena”?

30 May

Cuando la ley es injusta, la desobediencia no es un derecho: es un deber”. 

La violencia de género y el relativismo moral

6 May

Ahí tenemos al cura de Canena haciendo de portavoz “extraoficial” del pensar y sentir de la Iglesia Católica, acerca de la violencia de género. Éstas fueron sus palabras en la homilía del pasado domingo:

Hace 30 años “a lo mejor un hombre se emborrachaba y llegaba a su casa y le pegaba a la mujer, pero no la mataba como hoy“, algo que explicó “porque antes había un sentido moral”, unos “principios cristianos“, y “hoy no lo hay

Ante la polémica generada por estas palabras, el sacerdote ha querido dejar claro que su intención no era otra que arremeter contra el relativismo moral” imperante en nuestra sociedad (en modo alguno justificar la violencia de género).

Hoy, como no se sabe nadie ni qué son los mandamientos ni hay frontera entre el bien y el mal, pues cada uno hace de su capa un sayo” y, “por mucha carrera que uno tiene, por muchos estudios que uno tenga, la moral está peor“. A su juicio, se debe a que “Cristo ha desaparecido de nuestra sociedad” y “si Jesús desaparece de nuestra sociedad esto será la selva“.

En definitiva, antes, cuando la sociedad permanecía bajo el amparo y la tutela de la Iglesia, cuando lo bueno y lo malo estaba perfectamente claro y definido, cuando no se daba pie a otra forma de entender la moral más allá de los márgenes establecidos por la religión “verdadera”, antes las mujeres no morían a manos de sus parejas, tan solo recibían alguna que otra paliza por parte de éstas.

Una vez más, el tan cacareado “relativismo moral” es utilizado por los “hombres de negro” para flagelar a la sociedad, culpabilizarla por los males que la aquejan y forzarla, de este modo, a mirar hacia un mundo inmaterial, plagado de esencias inmutables, verdades firmes y valores absolutos e incuestionables.

Una vez más el lenguaje moral se convierte en un instrumento de dominación y sometimiento, tal y como desenmascaraba Nietzsche. Volvamos a esos valores tradicionales, a los buenos, a los de toda la vida… y, de paso (como quien no quiere la cosa), que la Iglesia recupere el papel que le corresponde en la sociedad, un papel que como “guía moral” nunca debería haber perdido.

“Hay que criticar los valores morales, es preciso poner en tela de juicio en algún momento el valor mismo de tales valores (…) Este conocimiento no ha existido hasta hoy, ni tampoco se ha deseado tener. Se consideraba que el valor de esos “valores” es algo dado, real e incuestionable. Hasta ahora no se ha puesto en duda ni lo más mínimo que el individuo “bueno” era más valioso que el “malvado” (…) Pero, ¿qué pasaría si la verdad fuese al revés; si el individuo “bueno” representara un síntoma de retroceso, así como de peligro, una seducción, un veneno, un narcótico (…)? En ese sentido, ¿no sería la moral la causa de que nunca se lograra potenciar ni magnificar al extremo todas las posibilidades que encierra el tipo humano? ¿No sería ella el peligro por excelencia?”

Friedrich Nietzsche, “Genealogía de la moral“, Prólogo, 7.

El capitalismo “mata”

2 Mar

Artículo de Fernando García-Quero en eldiario.es.

la economia mata

Me alegra mucho que el Papa Francisco haya denunciado públicamente hace escasos meses  lo que muchos y muchas economistas críticos llevan diciendo durante muchas décadas: “Esta Economía mata, porque predomina la ley del más fuerte. El dinero debe servir y no gobernar”. Me gustaría en este breve artículo matizar la afirmaciones del Papa para poner nombres y apellidos a la que el pontífice llama “esta Economía” y explicar a través de un ejemplo y de manera muy sencilla por qué la afirmación del Papa no es en absoluto demagógica, falsa, ni exagerada, sino que es simple y llanamente verdad.

“Esta Economía” es la denominada comúnmente como Economía convencional, ortodoxa, neoclásica, neoliberal, capitalista, de oferta y demanda, de mercado, del tener, etc. Orientación de la ciencia económica que domina la mayor parte de los planes de estudio y de las facultades de Economía del mundo. Orientación generalmente asumida como válida por estudiantes, académicos, gobiernos y sociedades contemporáneas. Para “esta Economía”, cuyos fines principales son la acumulación al mayor ritmo posible de los factores productivos capital, trabajo y tecnología, la buena marcha de un país quedará reflejada en su nivel de crecimiento económico. Las buenas políticas, las buenas instituciones y las buenas actuaciones en materia económica son aquellas que hacen crecer el Producto Interior Bruto#.

En “esta Economía” el mercado se define como el ámbito en el que compradores (demanda del producto) y vendedores (oferta del producto) acuerdan las cantidades (producción vendida) y los precios (precio de venta) de cualquier bien y servicio (ver gráfico). Para alcanzar un resultado adecuado desde el punto de vista individual y social, todas las decisiones relativas al “qué” producir, “cómo” producir y “para quién” producir, tienen que tomarse a través del mercado. En “esta Economía”, cuando individuos, familias, organizaciones, empresas y organismos públicos se ponen en contacto libremente en el mercado, el mecanismo de precios lleva a una situación óptima para los seres humanos. Esta situación se alcanza asumiendo determinadas condiciones sobre el mercado, la agencia humana y la interacción entre agentes económicos. Existe un elevado número de vendedores y compradores, de modo que ninguno tiene poder para influir en el precio de venta del producto. Los productos o servicios intercambiados son homogéneos. Los consumidores y los productores  están plenamente informados sobre todo lo que concierne a las transacciones. Las personas actúan como si de  homo oeconomicus se tratasen, actuando bajo racionalidad perfecta, conducta maximizadora y comportamiento egoísta, etc, etc.

Quizás sea muy legítimo defender “esta Economía” y posicionarse a favor de ella, al igual que uno o una se posiciona a favor de un equipo en un partido de fútbol. Sin embargo, los y las que lo hacen deben saber, y no pasar por alto, que “esta Economía” no es objetiva ni neutral y las condiciones de las que parte y he mencionado anteriormente no existen. “Esta economía” parte de abstracciones para crear una realidad artificial y falsa que no se sostiene en los hechos. Por lo tanto, cualquier intento de posicionarse en su favor no es más que un posicionamiento ideológico cuyas consecuencias no son ni mucho menos las mismas que las de animar al Madrid cuando juega contra el Barcelona.

Las consecuencias de apoyar en algunos casos las políticas que se desprenden de pensar que la economía es “esta Economía” (privatizaciones, liberalizaciones, desregulaciones, etc.) son desgraciadamente que la gente muere. Sí, muere, así de simple y de duro. Como decía José Luis Sampedro de manera muy sutil, pero gráfica: “la economía de la oferta y la demanda crea colas de invisibles, colas de demandantes que al no tener suficiente dinero para pagar el precio de venta nunca podrán adquirir el bien o el servicio ofertado”. Y como digo yo en mis clases de Economía Política, si de lo que se trata en esa transacción es de comprar un coche de lujo o un viaje a París, pues no pasa mucho (aunque animo a todo el mundo a ver París al menos una vez en la vida). Sin embargo, si de lo que se trata es de comprar pan, medicinas o agua, la gente que no puede participar en ese mercado tiene la mala suerte de morir. Qué le vamos hacer, así somos los seres humanos, tenemos la extraña costumbre, aunque “esta Economía” no lo vea, de alimentarnos todos los días. Nuestras cosillas y rarezas, ya saben ustedes.

Trabajamos con imágenes.

la ley del mercado

  • ¿Qué relación encuentras entre el artículo anterior y la presente imagen?
  • Interpreta el dogma liberal del “mercado perfecto” de la teoría y contrástalo con el “mercado imperfecto” de la realidad. Busca ejemplos concretos en el que dicho “mercado perfecto” no lo sea tanto.
  • Lee la primera parte del breve libro de José Luis Sampedro, “El mercado y la Globalización” e identifica el funcionamiento real del libre mercado.
  • Por último, revisa el siguiente enlace y comenta alguno de los “cuentos neoliberales” de los que se habla.

El trabajo con la imagen puede servir para las materias de Filosofía y ciudadanía de 1º de Bachillerato (Temas: Sociedad, Estado de Bienestar, Democracia…) y de Historia de la Filosofía (por ejemplo, para desarrollar el pensamiento de Marx).