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El rescate de Losantos y de Libertad Digital

22 Oct

Artículo de Ignacio Escolar sobre Ángel Acebes, a raíz de su imputación por una operación en la que el PP financió a Libertad Digital con dinero negro.

¡Qué cosas tiene el neoliberalismo! Aquellos a los que se les llena la boca alabando las excelencias de la libre competencia, no tienen el menor reparo en poner el cazo para ser rescatados con dinero negro, cuando las reglas del libre mercado no les favorece.

Reproduzco a continuación un fragmento del artículo de Ignacio Escolar “El honesto Ángel Acebes“.

“Los hechos que ahora investiga la Audiencia Nacional ocurrieron hace justo una década. En el otoño de 2004, el periódico de Federico Jiménez Losantos estaba al borde del precipicio. La derrota del PP en las elecciones de ese año habían mermado tanto sus ingresos como sus expectativas. Para escapar del agujero,Libertad Digital lanzó una ampliación de capital que confiaba cubrir con las aportaciones solidarias de sus lectores. No hubo tanto voluntario como Losantos esperaba. A falta de lectores, se encomendó a sus amigos de la política.

Durante el fin de semana del 23 de octubre de 2004, Losantos y su socio enLibertad Digital, Alberto Recarte (presidente de la compañía, y también consejero de Caja Madrid y usuario de las tarjetas ‘black’), se reunieron con el secretario general del PP, Ángel Acebes, y la presidenta madrileña Esperanza Aguirre para pedir el apoyo del partido en la financiación de su periódico. Todo tan ‘liberal’ como aparenta.

El PP cumplió su parte. Como publiqué hace ya un lustro, la derecha movilizó a los empresarios afines para poner pasta al rescate del soldado Losantos. Pero como con estos ‘voluntarios’ no llegaba, Acebes permitió al tesorero Álvaro Lapuerta que metiese dinero de la caja B en Libertad Digital. Así lo hizo, según confesó Luis Bárcenas ante el juez Ruz el año pasado.

En total, tal y como investiga la Audiencia Nacional, el PP inyectó en Libertad Digital 446.300 euros ‘en negro’ comprando acciones a nombre de varios testaferros –entre otros, la propia mujer de Bárcenas–. Según el juez, los testaferros vendieron después las acciones, pero no todo el dinero volvió al partido o al menos no se registró en los papeles de Bárcenas.

El caso es especialmente vomitivo y simboliza una época. El PP usó dinero negro, procedente de donativos ilegales, para financiar al medio que alentaba la teoría de la conspiración del 11M, ese seudoperiodismo con el que la derecha intentaba lavar su pésima gestión del 11M manipulando el peor atentado terrorista de la historia de España.

El rescate a Losantos es también uno de los principales riesgos legales para el PP y sus muy honestos dirigentes en la investigación de los sobres de Bárcenas. Una compra de acciones deja rastro en la CNMV y, en este caso, las cantidades coinciden al milímetro: es una de las pruebas más evidentes de que los papeles de Bárcenas son verdaderos y demuestra también que el dinero negro del partido no sólo está corroborado por la confesión de Bárcenas, sino también por serias evidencias documentales. Además, parte del dinero no volvió, por lo que estamos ante un presunto delito de apropiación indebida. Si Acebes lo consintió, también sería responsable –por omisión– de ese mismo delito”.

Ver aquí el artículo completo

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Génesis del barcenismo: un liberalismo de bellota llevado al límite

2 Ago

Artículo de Ignacio Sánchez-Cuenca en infoLibre (“El silencio de los liberales“, 22/07/2013).

El barcenismo constituye una doctrina filosófico-política versátil y proteica. Mantiene conexiones con algunas de las principales corrientes intelectuales de nuestra época, entre las que nos atrevemos a mencionar el liberalismo, el materialismo, el monetarismo y, muy especialmente, el vitalismo orteguiano.

Advertimos que no es tarea sencilla reconstruir la genealogía del barcenismo. Entre sus más conspicuos practicantes, figuras de la talla de Mariano Rajoy, Javier Arenas, Francisco Alvarez-Cascos y Pedro Arriola defienden que la autoría de las ideas-fuerza corresponde al propio Luis Bárcenas, quien sería el creador de la doctrina. Voces beligerantes del feminismo liberal reclaman una reconsideración del papel de Rosalía Iglesias en el nacimiento de estas ideas. Rosalía entró en círculos barcenistas cuando llamó la atención de algunos políticos locales de la derecha en su condición de dependienta en una peletería astorgana. Influyentes prebostes acudían a su comercio para regalar un visón a la pariente o a la querida. Allí se fraguaron las conexiones. A pesar de que Rosalía no tenía estudios superiores, ni falta que le hacían, pudo dejar su impronta ideológica sobre el maestro tras haberse formado políticamente en el Partido Popular bajo la supervisión de Jorge Verstrynge, introductor meritorio en España de las ideas de la nueva derecha francesa. Todo ello podría explicar, al menos en parte, algunos de los rasgos distintivos que en años posteriores iría adquiriendo el barcenismo. Pensamos, no obstante, que esta interpretación es arbitraria e infundada, pues el rastro germánico, como a continuación demostraremos, es considerablemente más fuerte que el francés.

Los estudiosos de generaciones anteriores insisten en que el verdadero inspirador de la doctrina es Alvaro de Lapuerta, abogado del Estado, procurador familiar en las Cortes orgánicas del franquismo entre 1967 y 1977, tesorero del Partido Popular durante los años 1992-2008 y hombre de mal caer. Para algunos, Lapuerta habría sido siempre un barcenista avant la lettre; para otros, el barcenismo debería llamarse en justicia lapuertismo o en todo caso lapuertismo-barcenismo.

Un examen desapasionado de la cuestión nos invita a concluir que el barcenismo se constituye a partir de la confluencia de dos corrientes, de dos afluentes que se convierten en caudaloso río de ideas, el liberalismo ibérico que representa Lapuerta y el Liquiditätmonetarismus alemán que encarna la escuela Gürtel. El esplendor barcenista, que se produce a partir del 2008, no se entiende sin la aportación germánica, accidentalmente representada por el abrigo austracista del genial “cabrón”, epíteto de reconocimiento y respeto que utilizaban algunos prosélitos gürtelianos.

Los propagandistas del antibarcenismo han propalado estudios en los que se señalan influencias órficas y africanas, que atribuyen en última instancia a Alejandro Tarik Agag Longo, el yernísimo. Creemos, no obstante, que las raíces españoles y germánicas del barcenismo son inequívocas y abrumadoras.

El barcenismo carece de toda espiritualidad: es una filosofía del presente, del hic et nunc; bebe de las fuentes que nacen en un mundo desencantado y cínico. Digamos, de forma muy apresurada, que Bárcenas, en su contribución más señera, ha centrifugado algunas de las ideas liberales que en nuestro querido y siempre admirado Ortega solo estaban in nuce. En la democracia-masa, el Estado asfixia con sus turbias regulaciones la iniciativa del individuo egregio. El egregio se distingue del rebaño, de la masa informe, porque juega al tenis, lleva un pañuelito en el bolsillo del blazer y va de compras a Nueva York. ¿Quién es el Estado, se preguntaba Bárcenas, él mismo un egregio, para impedir que fluya el dinero de los empresarios egregios a los políticos egregios? Sólo la canalla rencorosa, vulgar y miope se opone a tan noble iniciativa. La envidia igualitaria, que diría Fernández de la Mora. ¿Acaso la mentalidad burocrática puede arruinar el ánimo emprendedor del presidente de Mercadona, Juan Roig, que desea invertir sus beneficios, legítimamente obtenidos mediante la venta de productos de la línea Hacendado, en un proyecto tan ilusionante como el de Mariano Rajoy? ¿Por qué Roig no puede emplear los frutos de su talento y excelencia empresarial para contribuir con su pequeño granito de arena, 240.000 euros de nada, a echar a Zapatero del poder? Y si sobra un dinero de algunas contribuciones económicas que de tan desinteresadas se han vuelto anónimas, ¿por qué no vamos a sufragar las obras en Génova, los abogados del Yak 42, la ampliación de capital de Libertad Digital y los consejos de Arriola?

El barcenismo es el liberalismo de bellota llevado al límite. No tiene nada que ver con el liberalismo anglosajón, ni con sus versiones extremas, como el anarquismo de mercado de Nozick y sus epígonos. Es más bien un liberalismo elitista de honda raigambre orteguiana.

Su despliegue público en estas últimas semanas ha causado sensación. Justo cuando se desvelan los resortes teóricos y prácticos que han permitido la actual hegemonía del PP, callan las voces de nuestros liberales. Sí, los liberales patrios han enmudecido, sufren una especie de afasia sobrevenida ante las últimas manifestaciones empíricas del barcenismo. Bien que gritaron contra los gobernantes socialdemócratas, oponiendo la pureza del mercado y la sociedad civil a los tejemanejes clientelistas del Estado del bienestar. Bien que achicharraron a Zapatero y los suyos por atreverse a debilitar el control que los egregios tenían del país. Si ahora abren la boca es, en todo caso, para concluir que todos los partidos son igualmente putrefactos. Pero ya está bien de subterfugios y de coartadas. Aquí lo que se ha demostrado es que el liberalismo español es ante todo barcenismo. Y nuestros exquisitos liberales se resisten a sacar consecuencias. Como dijo el personal trainer de Arturo González Panero, alias el Albondiguilla, el liberalismo español es una forma superior de hipocresía social.

Las mentiras de Rajoy sobre el caso Bárcenas

2 Ago

Excelente artículo de Ignacio Escolar sobre la comparecencia de Mariano Rajoy, en el que desmonta (frase a frase) la aparente inociencia, buena fe e ingenuidad de nuestro presidente del gobierno. El artículo es largo, pero merece la pena seguirlo hasta el final.

En negrita, algunas frases del discurso sobre el caso Bárcenas de Mariano Rajoy.

 Mariano Rajoy: “No es la primera vez que hablo de esta materia. Ya lo hice en una comparecencia abierta para todos los españoles a principios del pasado mes de febrero”

Falso. Aquella “comparecencia abierta para todos los españoles” fue su famoso discurso a través de una pantalla de plasma. En aquella ocasión, ni siquiera se atrevió a pronunciar la palabra “Bárcenas” ni tampoco quiso cuestionar la actuación de su extesorero, a pesar de que ya entonces habían aparecido sus millones en Suiza.

“En numerosas ocasiones y en diversos escenarios se me ha preguntado sobre el mismo. Otra cosa es que mis explicaciones no gusten.”

Falso. El problema no es que sus explicaciones no gusten. El problema es que no ha dado ninguna. Decir “la segunda ya tal” no es dar explicaciones. Decir “todo es falso salvo algunas cosas” no es dar explicaciones. Manipular las pocas preguntas que permite a la prensa para poder leer un papel como respuesta no es dar explicaciones. Y comparecer ante los diputados como ha hecho hoy, sin permitir un debate parlamentario más fluido y evitando a cambio la habitual rueda de prensa de verano no es dar explicaciones.

“No comparezco por ninguna otra razón, Señorías, y mucho menos porque me inquiete en lo personal esa irreflexiva Moción de Censura, de la que hablaré luego y que yo tendría especial gusto en debatir, si ello fuera gratuito para España. “

Falso. Su intención inicial fue irse de vacaciones sin acudir antes al Congreso; por eso su partido rechazó las peticiones de otros grupos para que hablase allí. Solo lo ha hecho después de que la oposición amenazase con una moción de censura para obligarle a comparecer, después de que la prensa internacional cuestionase sus silencios y después de que sus propios votantes den más veracidad a la palabra del imputado Bárcenas que a la suya.

“Ésta es una historia que comenzó hace más de cuatro años, a principios de 2009, cuando, un buen día, nos enteramos de que al tesorero del Partido Popular lo habían imputado por el llamado “caso Gürtel”.

Falso. Esta es una historia que comenzó mucho antes, hace más de dos décadas, cuando el caso Naseiro quedó cerrado en falso y el PP echó al jefe pero mantuvo en el puesto a los demás hombres de la tesorería, incluido Luis Bárcenas. ¿O es que acaso el presidente del PP, que lleva lustros en cargos de dirección, quiere hacernos creer que no sabía absolutamente nada sobre cómo funcionaba la financiación de su partido?

“El juez Garzón, que era el instructor, acusaba al señor Bárcenas de haber cobrado comisiones ilegales. Poco después supimos que la operación judicial había venido acompañada de una cacería en la que, entre otros, participaron el juez instructor y el entonces ministro de Justicia, que tuvo que presentar la dimisión por este episodio.”

Falso. El ministro de Justicia dimitió por cazar sin la licencia adecuada para la comunidad autónoma en la que estaba, no por coincidir en público –junto con decenas de personas más– con el juez Garzón. Si Bermejo quisiera conspirar con Garzón habría hecho lo que ha hecho el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que se ha reunido en secreto con uno de los abogados de los procesados en la Gürtel.

“Estaba muy reciente un episodio en el que una persona que hoy, con toda justicia, se sienta en el banco azul, el ministro de Industria, Energía y Turismo, había experimentado en carne propia una injustificada persecución por acusaciones que después se revelaron como totalmente falsas.”

Falso. Las acusaciones contra el ministro José Manuel Soria no se revelaron falsas. Lo que pasó fue algo muy distinto: que el presunto delito de cohecho había prescrito.

“Aún bajo el anterior Gobierno, en julio de 2011, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid archiva la causa contra él y en octubre de ese mismo año ratifica el archivo.”

Falso. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid depende en gran medida de la Asamblea de Madrid, que era y sigue siendo del PP. Además, el juez Pedreira retiró la imputación a Luis Bárcenas después de innumerables presiones por parte del PP, tras varias gestiones de su intermediario, el abogado Trías Sagnier, y bajo la solapada amenaza de acabar como Baltasar Garzón por no haber rechazado las escuchas en prisión que sirvieron para sacar de la Audiencia Nacional al juez que destapó la Gürtel.

“Cuando tras varios recursos sobre la competencia del Tribunal el sumario vuelve a la Audiencia Nacional, el instructor en ese órgano jurisdiccional, en marzo de 2012, decide reabrir la causa contra el ex tesorero. Es decir, bajo el Gobierno anterior se archiva la causa y bajo este Gobierno se le vuelve a imputar.”

Falso. No fue el juez: fue la sala. Y lo hizo porque las evidencias eran palmarias, como después se demostró.

“La Justicia ha actuado en este caso sin interferencia alguna del poder político.”

Falso. Las presiones del PP sobre el caso Gürtel han sido innumerables y bastante obvias. No solo sacaron de la carrera judicial al juez Garzón, después de cuestionar a cada paso su investigación. No solo presionaron al juez Pedreira hasta que retiró la imputación a Luis Bárcenas. No solo se personaron como acusación popular en el caso para, desde dentro, torpedear la investigación e intentar que la justicia retirase las acusaciones contra el extesorero. No solo cambiaron al fiscal en cuanto llegaron al poder, y también a la cúpula antifraude que investigaba el caso. No solo el propio Rajoy llamó por teléfono al presidente del CGPJ para interesarse por el tema un día antes de que Barcenas acudiese a testificar. Es que las “interferencias” continúan hoy para apartar del caso al titular del juzgado número cinco, Miguel Carmona.

“Di crédito al señor Bárcenas, Señorías. Era una persona de confianza en el partido. No fue tesorero más que un año, pero desde mucho antes había tenido responsabilidades importantes como gerente.”

Falso. Luis Bárcenas estuvo oficialmente como tesorero un año, pero extraoficialmente continuó llevando las cuentas del PP un año más.

“Creí en su inocencia. Lo hice hasta el momento en que, a los cuatro años de iniciadas las investigaciones, llegaron datos que confirmaban la existencia de cuentas millonarias en Suiza, no declaradas a la Hacienda Pública, a nombre del señor Bárcenas.”

Falso. El apoyo de Mariano Rajoy a Luis Bárcenas no terminó cuando el presidente supo de sus millones en Suiza. El Gobierno tuvo noticia de esas cuentas a finales de noviembre de 2012 y el extesorero siguió con secretaria, despacho, coche oficial, sueldo y abogados pagados por el PP hasta que se fue de la lengua, y aparecieron sus papeles en El País. Es más, al día siguiente de que se publicasen en prensa los detalles sobre la cuenta en Suiza, Mariano Rajoy siguió mandando abrazos y su apoyo por SMS a Bárcenas. “Se fuerte”, decía Rajoy.

“¿Me equivoqué al confiar en una persona inadecuada? Sí. Cometí el error de creer a un falso inocente, pero no el delito de encubrir a un presunto culpable.”

Falso. Las maniobras para proteger al presunto culpable siguieron después de aparecer el dinero en Suiza; una de las más obvias fue la presión para que Gómez Bermúdez no se quedase con el caso Bárcenas. Y también es falso que Rajoy encubriese a un falso inocente. Solo aplicó el protocolo del partido, lo mismo que sigue haciendo, por ejemplo, con Carlos Fabra.

“¿Se han pagado sueldos? Sí. ¿Se han pagado remuneraciones complementarias por razón del cargo? Sí. ¿Se han pagado anticipos o suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo? También, como en todas partes.”

Falso. En “todas partes” no se pagan esos “suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo” que el resto del país llama sobresueldos. La mayor parte de los partidos no pagan sobresueldos a sus cargos públicos. Lo normal en muchos de ellos es justo lo contrario: que los cargos públicos aporten un porcentaje de su sueldo al partido, en vez de duplicar o triplicar el sueldo público gracias al partido (cuyo dinero es también público). La diferencia es que no todos los partidos, o casi ninguno, nada en la abundancia, como el PP.

“Declarar los ingresos privados a Hacienda ya es una responsabilidad individual. De eso, ni el señor Bárcenas ni nadie que no sea la Hacienda Pública sabe nada”.

Falso. No se sabe “nada” porque sus principales dirigentes han incumplido un compromiso que el propio Rajoy asumió: mostrar sus declaraciones de la renta. Y pagar en negro es un delito doble: del que no lo declara y del que lo utiliza.

“Mis declaraciones de renta y de patrimonio de los últimos diez años están a la vista de todo el mundo, Señorías, y me parece que tienen bastante más valor que un renglón escrito al vuelo en un papel arrugado.”

Falso. Lo que el presidente define como “un renglón escrito al vuelo en un papel arrugado” es una prueba sometida a investigación judicial en la Audienca Nacional. Y los peritos que han evaluado esa prueba han concluido que el papel es original y que se escribió a lo largo de 20 años. Además, gran parte de los “renglones” están avalados por otra documentación, empezando por la propia contabilidad oficial del PP depositada en el Tribunal de Cuentas.

“Lo que sí sabemos es que el único hecho probado hasta hoy es el del dinero que ha aparecido en las cuentas del señor Bárcenas en la banca suiza.”

Falso. También está probado, entre otras cosas, que Luis Bárcenas trabajó durante más de dos décadas en la cocina del PP y que nunca tuvo responsabilidad directa en ninguna adjudicación ni recalificación. Y que, por tanto, es muy difícil que pudiese robar una fortuna así sin la ayuda de más dirigentes del PP.

“Ése el único hecho cierto hasta ahora, como es cierto que desde hace cuatro años el señor Bárcenas ya no es tesorero del Partido Popular y que desde hace más de tres no ostenta ninguna representación política, ni siquiera militancia en ese partido.”

Falso. El único hecho cierto sobre la relación de Luis Bárcenas y el PP que hasta hace solo cinco meses cobraba el segundo sueldo más alto del PP. No está mal, para no ser siquiera militante.

“Nosotros no presentamos imputados en las listas electorales”

Falso. Ahí está el grupo parlamentario Gürtel de las cortes valencianas para demostrar que es mentira.

“Dejemos que los jueces trabajen, Señorías. Una vez que la especie está lanzada, lo único sensato que se puede hacer no es agitarse, ni amplificarla, sino dar tiempo a que el juez resuelva lo que proceda.”

Falso. Lo único sensato que se puede hacer es dimitir.

 

Cospedal niega (a su manera) las acusaciones de Bárcenas

11 Jul

Las mentiras no se documentan“, dice Cospedal. Ahí queda otra gran frase para los anales de la historia ¡Qué pena que la realidad sea tan tozuda que se encargue de desmentir una y otra vez el contenido de las comparecencias de los populares! Tanta “belleza argumental” no debería ser castigada tan cruelmente por los hechos.

 

Los papeles de Bárcenas llegan a la Audiencia Nacional

7 Mar

Un “zas en toda la boca” para el PP, tras sus numerosos intentos por desacreditar los papeles publicados por el País. Esto es lo que ha supuesto la decisión del Juez Ruz de abrir una pieza separada con los “papeles de Bárcenas” para investigar la posible financiación ilegal del PP.

¿Cuál será el siguiente paso del PP: demandar al Juez Ruz, tal y como ha hecho con El País? De momento, “no me consta“. Lo que sí me consta es una nueva entrega de intervenciones memorables por parte de Cospedal, Floriano, Montoro…; no así de nuestro mediático presidente del gobierno.

“Todo es total y absolutamente falso, salvo alguna cosa que se ha publicado” (Rajoy y Merkel)

5 Feb

¿Cómo puede ser TODO “total y absolutamente” FALSO y no serlo alguna de las PARTES de ese TODO?

¿Acaso Rajoy no sabe de la existencia del principio lógico de NO-CONTRADICCIÓN (aquel que dice que “no es posible afirmar y negar algo, al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto, sin entrar en contradicción”)?

¿Es que Rajoy no ha tenido una “infancia como dios manda” (razón por la que se ha perdido las explicaciones de Epi y Blas sobre  el “todo” y la “parte”)?