Tag Archives: clase media

Precariedad y tiempo de trabajo: los perfiles del subempleo | ctxt.es

15 Abr

15/4/2019

“En definitiva, la situación del subempleo es poliédrica pero los perfiles estudiados muestran que lo que mayor capacidad explicativa tiene es ser mujer, tener un contrato temporal, vivir en una provincia con una elevada tasa de paro y ser joven. Por el contrario, sólo reduce claramente la probabilidad de estar en subempleo el tener estudios universitarios, posiblemente porque ocupen puestos de mayor estabilidad y en general presenten un mayor número de contratos indefinidos a tiempo completo”.  

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La mitad de la juventud en España, fuera de la clase media | ctxt.es

12 Abr

12/4/2019

Vivir mejor, o al menos de forma parecida, que nuestros padres. Una máxima del Estado de bienestar apoyada en la igualdad de oportunidades y el ascensor social. O así era, al menos, hasta la recesión de 2008. Hoy (…) apenas la mitad de los jóvenes pueden acceder a la clase media en España. Son muchos menos de los que lo conseguían en las generaciones anteriores, según datos que acaba de publicar la OCDE en un estudio titulado Under Pressure: The Squeezed Middle Class, donde se estudia el empeoramiento de las condiciones de vida de la población desde el inicio de la crisis (…)

Entre los nacidos entre 1942 y 1964, seis de cada diez jóvenes conseguían acceder a la clase media. Para la siguiente generación, aquellos que crecieron entre 1965 y 1982, el porcentaje se redujo ligeramente, hasta el 58%. Y entre los conocidos como generación millenial, nacidos a partir del año 1985, las consecuencias de la crisis y la desigualdad han terminado por expulsar a muchos de ellos del modelo de bienestar: solo la mitad de los jóvenes ha conseguido acceder a la clase media tras cumplir los 20 años. Son diez y ocho puntos menos que en las generaciones precedentes.

Según la OCDE, se considera que una persona pertenece a este grupo de población si posee una renta situada entre el 75% y el 200% del sueldo medio del país de referencia. En el caso de España, esto suponen unos ingresos no excesivamente altos, situados entre los entre los 11.500 y 30.500 euros anuales, aproximadamente.

España camina hacia una sociedad de castas

27 Mar

28/3/2019

La igualdad de oportunidades se queda en papel mojado. La crisis rompió el ascensor social y el origen familiar condiciona cada vez más el nivel de ingresos

El ascensor social —los mecanismos económicos y sociales que permiten a las nuevas generaciones progresar respecto a las anteriores— resulta lento y efectúa eternas paradas. Cualquier español que nazca en una familia con bajos ingresos tarda cuatro generaciones (120 años) en conseguir un nivel de renta medio

Tener un buen origen familiar en términos educativos y económicos es casi una garantía de disfrutar de una mejor perspectiva laboral. La Gran Recesión demostró el axioma. “En la crisis, con una formación parecida, sufrieron más quienes procedían de un espacio socioeconómico más bajo. Y la herencia es el futuro. Si tus padres son trabajadores manuales existe un 50% de posibilidades de que tú también lo seas”, comenta Luis Ayala, profesor de Economía de la Universidad Rey Juan Carlos. El azar del nacimiento sentencia a millones de españoles de clase trabajadora a empleos precarios, peor pagados y con menos prestaciones sociales.

 

(…) En España, la movilidad dentro de una misma generación es un ascensor parado. Un trabajador puede desarrollar toda su vida laboral sin saltar al siguiente peldaño. El 66% de los españoles —indica la OCDE— dentro del 20% más pobre, se quedará ahí, estancado. “El problema no es tanto que el ascensor no funcione, sino que la desigualdad en la renta ha aumentado, lo que aún es peor.

Crece la inequidad o desigualdad

 “El aumento en España de la desigualdad en las capas más bajas de la sociedad ha tenido un frenazo brutal (…). “El cuidado y la formación de los niños entre los cero y los cinco años condiciona de forma determinante que mañana puedan tener un buen empleo y un buen salario”.

El paisaje es aún más oscuro si pensamos que (…) en España existen 617.000 hogares en los que no entra ningún ingreso y 2,6 millones de niños está en riesgo de pobreza (…). Una mayor desigualdad en los ingresos discurre al mismo tiempo que una menor movilidad. Es la curva del Gran Gatsby (…). La “curva” relaciona la baja movilidad social con la elevada desigualdad. Es la cinta métrica de la injusticia (a menor mayor desigualdad, menor movilidad social).

Sin ‘recetas milagro’

 No existen recetas milagrosas para acelerar el ascensor social. Los economistas proponen reforzar el apoyo a los parados, subir salarios, incrementar la productividad y mejorar el PIB (…). La educación es una condición necesaria para el ascenso social, aunque no suficiente. “En mis estudios he descubierto que en los países más desiguales como Italia, Reino Unido o España todavía se aprecia una brecha salarial en favor de los chicos que teniendo la misma educación proceden de un entorno familiar privilegiado”, relata Michele Raitano, profesor de Economía Política de la Universidad de la Sapienza de Roma. 

Este hallazgo trae consecuencias. Rompe la idea mil veces repetida por los educadores a sus estudiantes: “Trabaja duro, fórmate bien y tendrás un futuro de éxito con buenas perspectivas laborales” (…). Pesa el privilegio del nacimiento, pesa la élite. El Reino Unido no queda tan lejos de España. El territorio sufre de inmovilidad social crónica. Su sistema de 2.600 escuelas privadas (625.000 alumnos) ha producido el 29% de todos los primeros ministros, el 51% de los principales periodistas y el 74% de los jueces.

Formación elitista

 Ante la carencia de movilidad social, los españoles apenas confían en la meritocracia. El 53% de los encuestados —en el trabajo de la OCDE— cree que tener padres con mejores ingresos y educación es un factor esencial para prosperar en la vida. Un porcentaje muy por encima de la media (37%) de los países más ricos. Resulta fácil entender ese número en una tierra de puertas giratorias, familias enriquecidas durante el franquismo a golpe de imprenta del Boletín Oficial del Estado (BOE) y en la que el mejor currículum son las relaciones familiares. La heráldica de quienes ocupan el poder político, financiero o empresarial estos días, o hasta hace bien poco, recuerda a la vivida hará más de 40 años. Familias como los Cortina, Carceller, Gay de Montellà, Lara Bosch, Samaranch, Suqué-Mateu (Grupo Peralada), Vilarasau, March o Abelló traen ese murmullo. Si viajamos al presente, la Bolsa y sus aledaños, parecen el patio de recreo, entre otros, de los Durella, Villar-Mir, Del Pino, Grifols, Ortega, Andic, Entrecanales, Escarrer, Lladó. Y en una época que reivindica una política nueva, durante años, España no ha dejado de escuchar apellidos (Cabanillas, Ruiz-Gallardón, Fernández-Miranda, Arias-Salgado, Dancausa, Trillo-Figueroa, Rato, Posada) que ya eran relevantes en la dictadura. Los muertos, diría el filósofo Auguste Comte, todavía gobiernan a los vivos. 

Camino equivocado

(…) España necesita liberar el ascensor social de todos esos anclajes pasados y presentes. Presionar el botón, subir pisos. El informe de la OCDE recomienda mejorar la calidad y la eficacia en el gasto de la enseñanza, reforzar el apoyo a los desempleados, luchar contra el paro de larga duración, el abandono escolar y afrontar la pobreza infantil dando a los padres trabajos de calidad. El ascensor debe moverse. La fractura entre ricos y pobres tiene efectos dañinos en la salud, la expectativa de vida y los valores básicos humanos. Richard Wilkinson —uno de los grandes expertos mundiales en desigualdad— ha demostrado que las sociedades más igualitarias son más felices y sanas. Ha demostrado que la desigualdad afecta a la salud mental, la mortalidad infantil, los homicidios y la esperanza de vida. Es un problema en tiempo real. 

Para terminar, un caso concreto de cómo crece la inequidad y de cómo ésta perpetúa la pobreza.

Yo quiero la clase media trabajadora que fuma Albert Rivera

12 Oct

13/10/2018

Desprecio de clase | lamarea.com

30 Jun

http://www.lamarea.com/2017/06/30/desprecio-clase-2/

La extrema derecha es hija de la globalización (Alberto Garzón)

26 Dic

26/12/2016 Alberto Garzón en eldiario.es

 

La clase media como “creencia” en sentido orteguiano

9 May

9/5/2016

Según Ortega y Gasset el hombre necesita saber para orientarse en el mundo y acomodar el mundo a sus necesidades. No se puede vivir sin convicciones, sin interpretaciones del mundo. A este respecto, Ortega distingue dos tipos de convicciones o pensamientos: las ideas y las creencias. 

Mientras el término idea hace referencia a todos aquellos pensamientos que se nos ocurren acerca de la realidad o nosotros mismos, sobre los que discutimos y debatimos (por lo que van cambiando con el tiempo), las creencias, en tanto conjunto de convicciones que sustentan nuestra vida, “nos tienen a nosotros”, de modo que, cuando éstas nos abandonan, acudimos a las ideas para llenar su vacío. Es así como algunas ideas llegan a convertirse en creencias con el paso del tiempo.

Una de las grandes víctimas de la  “Gran Recesión” ha sido la “clase media” y, con ella, las creencias que el sentimiento de pertenencia a dicha clase acarreaba consigo. Veamos todo esto en palabras de Joaquín Estefanía.

estos años barbaros“El periodista Esteban Hernández, que ha escrito otro ensayo muy pertinente y más concreto sobre El fin de la clase media, defiende que la marcha atrás de las clases medias supone la ruptura de aquel pacto social, que  básicamente consistía en lo siguiente: quien cumplía las reglas del juego de una sociedad conseguía la estabilidad y la tranquilidad de conciencia. Si uno era bueno, progresaba. Eso se acabó. Casi todos los europeos se sentían de clase media, casi fuese cual fuese su nivel económico. La principal característica de pertenencia era la mentalidad citada: cumpliendo las normas, además de sentirse uno mejor, se llegaba muy lejos en la vida. Había que confiar en la eficacia de las instituciones sociales y en la capacidad de autocorrección del sistema: el mundo era relativamente sencillo y su idea dominante era precisamente que, si uno trabajaba duro y cumplía su parte, la vida le iba a ir bien. La clase media creía que una buena formación intelectual, la mejor educación universitaria, abría puertas, y la honradez y el trabajo abundante y bien hecho eran las mejores cartas de presentación. Con el esfuerzo personal calvinista y el progreso económico general se conseguiría que el nivel de vida mejorase con el paso de los años, que los hijos vivieran mejor que los padres, y que la realidad se aproximase progresivamente al ideal de vida escogido (…)

Pertenecer a las clases medias no sólo suponía un cierto nivel material y una posición simbólica satisfactoria sino también la creencia en una serie de ideas acerca del mundo en el que se vivía (…).  Ya sabemos que no ha sido así”

ESTEFANÍA, J., Estos años bárbaros, Galaxia Gutenberg, S. L., Barcelona 2015, pp. 242-243

j estefania clases medias

Artículo “No es la clase media, es la clase baja” (elpaís)