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Una foto símbolo de la guerra de los militares israelíes contra los menores palestinos | Guerra Eterna

6 Ene

6/1/2018

Menor palestino rodeado (por su propia protección), por una nube de militares israelíes

La decisión de Trump (Jerusalem como capital de Israel) ha provocado un estallido de violencia, que oculta el hecho de que son los israelíes los que están en una posición de completa superioridad. Los palestinos pueden manifestarse, hacerlo de forma pacífica o lanzando piedras u otro tipo de objetos a las fuerzas policiales y militares. La respuesta israelí siempre es implacable.

Los menores son detenidos de forma rutinaria en los territorios palestinos. Con independencia de lo que opinen sus padres y de las órdenes que reciban de ellos, los adolescentes y también muchos niños se lanzan a la calle para ser testigos de los enfrentamientos y manifestaciones y a veces para participar lanzando piedras. Pero la mayoría de los que participan de forma más arriesgada no son niños de 12-14 años, sino adolescentes de 15-18.

Si son detenidos, los menores comparecen ante los mismos tribunales que los adultos. Algunos acaban en prisión donde se ven obligados a convivir con adultos. Centenares de menores son detenidos cada año por militares y policías israelíes. La mayoría son atados o esposados cuando raramente están en situación de huir y están en clara inferioridad física frente a los soldados. Fácilmente intimidables, el 83% de los menores firma una confesión,según un informe de HaMoked y Btselem de octubre de este año.

En 2013, un informe de Unicef denunció que los malos tratos sufridos por menores palestinos a manos de militares eran “amplios, sistemáticos e institucionalizados”.

La organización israelí de derechos humanos Btselem ha difundido el vídeo de las detenciones a niños realizadas en Hebrón en un incidente ocurrido en octubre.

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Una chica palestina de 17 años contra la reputación de todo el Ejército israelí | Guerra Eterna

6 Ene

6/1/2018

Un chico palestino de 14 años, Mohamed Tamimi, se encuentra en coma inducido desde mediados de diciembre tras recibir un disparo con una bala de caucho disparada por soldados israelíes. La bala entró por debajo de la nariz, le rompió la mandíbula y quedó alojada en su cráneo.  Como consecuencia de dicho disparo, Mohamed Tamimi fue sometido a cirugía intensiva y le quitaron parte del cráneo para extirpar la bala de goma. Ocurrió en la manifestación de Nabi Shaleh, en Cisjordania, a 20 kilómetros al norte de Ramala. El motivo de dicha protesta: la decisión de Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

El clan familiar de los Tamimi ha protagonizado numerosos enfrentamientos con las tropas israelíes desde 2009, cuando los colonos judíos de la zona se apoderaron de un pozo de agua cercano propiedad de los palestinos.

Ahed Tamimi en su comparecencia ante un tribunal militar. Foto: Tali Shapiro.

Ahed y Nour (dos adolescentes de 17 años) son miembros de la familia Tamimi. Hace unos días ambas se enfrentaron con soldados israelíes, por lo ocurrido días antes con Mohamed.  Nour les soltó algunas patadas, mientras que Ahed dio un golpe en la cara a uno de los soldados. Los soldados no respondieron a la agresión de las adolescentes, quizá porque sabían que estaban siendo grabados. Tras estos incidentes Ahed y Nour fueron detenidas y llevadas ante un tribunal militar para ser juzgadas.

Ahed Tamimi ha aparecido en otros vídeos en protestas contra los israelíes. Los adultos de la familia han explicado en más de una ocasión que no creen que deban esconder a los menores, sino que estos deben entender que la lucha contra la ocupación es un elemento esencial de sus vidas. No podrán protegerles de esa realidad durante mucho tiempo.

Tras lo sucedido, el ministro de Educación, Naftali Bennett, líder del partido ultranacionalista La Casa Judía, que es cuarta fuerza política en el Parlamento, exigió un castigo duro para ellas: “Su lugar es la cárcel y espero que sean detenidas. Deberían pasar sus vidas en prisión”.

Por su parte, el exdiputado Yinon Magal escribió en Twitter que “echó en falta a Azaria”, el sargento condenado a una pena de 18 meses por el asesinato a sangre fría de un palestino que estaba herido y sin conocimiento en el suelo. Como mínimo, esperaba que los soldados hubieran empleado la culata de sus fusiles (…)

Ahed compareció ante un tribunal militar el miércoles. El juez prorrogó su detención durante seis días más. El juez justificó su decisión con el argumento de que podía obstruir las investigaciones, aunque admitió que no representaba ningún peligro (…)

¿Cómo categorizar penalmente los golpes, no muy duros, de una adolescente? ¿Qué es lo que está en juego? No la integridad física de esos dos soldados, quizá su reputación o la del Ejército israelí. Por más que hubo elogios a su contención, también surgieron otros comentarios que exigieron mano dura.

Uno de ellos del filósofo Asa Kasher, precisamente el autor del ‘Código ético de las IDF’ (siglas en inglés de las FFAA israelíes): “Lo que vimos no fue aparentemente la mejor forma profesional de solucionar el problema. Cuando la gente interfiere con las actividades de las tropas, hay que parar esa conducta. No puede ser ignorada”. Kasher reclama que a los pocos minutos deberían haber aparecido tropas femeninas para detener a la adolescente y su prima.

La ocupación no se sostiene sólo con la fuerza de las armas. Al día siguiente de la detención de Ahed, el ministro de Defensa en persona la celebró en Twitter, como si fuera una peligrosa terrorista o como si el honor del Estado de Israel hubiera sido mancillado por una adolescente de 17 años. El miedo a sufrir un daño terrible –la muerte o la mutilación– por el más mínimo desafío es una amenaza siempre presente entre aquellos que se oponen a la colonización de Palestina.

Pero además el Ejército necesita ser visto por la opinión pública de su país como la fuerza indispensable, preparada para devolver cada golpe con otro golpe aún mayor, para infundir miedo al enemigo y para hacerle entender que cualquier resistencia es fútil.

Cuando una chica de 17 años demuestra que esas tres premisas no siempre se cumplen, la maquinaria de la disuasión queda muy debilitada. Por eso, se ordenó su detención varios días después de ese incidente menor y sólo porque las imágenes habían aparecido en televisión.


Actualización: Amnistía Internacional.

El 21 de marzo Ahed fue condenada a ocho meses de cárcel. Esta condena es claramente desproporcionada a sus acciones y un intento evidente de intimidar a cualquiera que se atreva a cuestionar los abusos contra los derechos humanos que la población palestina sufre bajo la brutal ocupación de Israel.

Sin embargo, Ahed es sólo una de los aproximadamente 350 niños y niñas palestinos recluidos en prisiones y centros de detención israelíes. Cientos de niños y niñas palestinos son procesados cada año en tribunales militares israelíes para menores. A los detenidos se les niegan sistemáticamente sus derechos, y se los somete a malos tratos, como amenazarlos, vendarles los ojos, someterlos a duros interrogatorios y, en ocasiones, agredirlos físicamente.