Tag Archives: Distorsiones

Los echan

23 Dic

http://m.eldiario.es/zonacritica/echan_6_593250703.html

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¿Te da miedo Donald Trump? Todavía no sabes ni la mitad

4 Dic

4/12/2016 George Monbiot (eldiario.es)

“A lo largo de estos años, he visto como las compañías biotecnológicas, las petroleras, las tabacaleras y la minería del carbón untaban con miles de millones de dólares a un engranaje formado por supuestos comités de expertos, blogueros y grupos que simulan ser plataformas de ciudadanos, con el objetivo de lanzar mensajes que confundan al público. Su objetivo final es presentar los intereses de los megamillonarios como si fueran los intereses de las personas de a pie, hacerle la guerra a los sindicatos y acabar con cualquier intento que quiera regular ciertos sectores de negocio o aumentar los impuestos de los más ricos. Ahora, las mismas personas que engrasaban esta máquina están participando en la transición del gobierno en Washington y moldeando la composición de la administración Trump.

(…) Es comprensible que los medios hayan prestado atención a los racistas que han apoyado a Trump. Sin embargo, y por muy horribles que sean, no marcan la agenda del presidente electo. Centrarse en ellos tiene algo de reconfortante porque, al menos, sabemos qué intenciones tienen. En cambio, si entramos en este engranaje de informaciones falsas y mentiras corremos el riesgo de perdernos en un laberinto de espejos.

(…) Como de costumbre, la izquierda y el centro (me incluyo) nos estamos flagelando pensando qué hicimos mal. Son muchas las respuestas pero una de ellas es que, simplemente, nos han ganado. Y nos han ganado por goleada. Si te gastas miles de millones de dólares puedes ser muy persuasivo y conseguir la agenda política que quieras. Los auténticos activistas que trabajan de voluntarios cuando salen del trabajo no pueden hacer lo mismo que una red profesional integrada por miles de empleados bien pagados y sin escrúpulos.

No puedes luchar contra una fuerza hasta que conoces su naturaleza. Nuestra primera tarea es entender a qué nos enfrentamos. Solo así podemos trazar un plan”

¿Para qué el feminismo cuando ya tenemos el liberalismo?

24 May

24/5/2016

Decía hace unos días en Twitter una colaboradora de OK Diario lo siguiente:

“No he visto nada más absurdo y discriminatorio que las listas “cremallera”. Las mujeres como cuota. Las mujeres como reclamo”.

“Sólo hay una fórmula capaz de lograr la igualdad real profesional (y salarial): capacidad (talento) + dedicación (trabajo). Ni más ni menos”.

No es nada nuevo, por otra parte, leer perlas parecidas provenientes de los autoproclamados “liberales en lo económico”. La incapacidad que tienen para analizar la realidad de la mayoría social es apabullante. Incapacidad de analizarla o interés en invisibilizarla, según si hablamos de personas como esta mujer o si el discurso viene directamente de Albert Rivera. Su visión del mundo se reduce a su propia experiencia, sin tener en cuenta las desigualdades reinantes, ignorando desde la de género hasta la de clase . Sólo se preocupan, como buenos individualistas, de que a ellos así les va bien. No piensan (o no quieren dejar ver) que su “éxito” viene más determinado por cuestiones como su género, su clase, su color de piel o su país de procedencia (quizá por eso duele más cuando el discurso viene de una mujer o de alguien de la clase obrera). Pero por más que repitan hasta la saciedad que la fórmula del éxito es la de “esfuerzo + talento” no va a ser más cierta. 

Decir que quienes ascienden o consiguen triunfar en España (o en el mundo) lo hacen por meritocracia, es decir que si las mujeres no ascienden o tienen desigualdad salarial, es porque ni tienen talento ni se esfuerzan los suficiente. Esta fórmula del éxito de los neoliberales para acabar con la desigualdad de género es una trampa que ya usó el capitalismo para acabar con la lucha de clases, y que ahora sale para acallar el auge del feminismo.

Barbujaputa_1Los neoliberales, que son muy de ponerte siempre de ejemplo a Amancio Ortega cuando de desigualdad social se habla, no hacen ninguna lectura más allá del resultado: Amancio Ortega era pobre y ahora está en la lista Forbes, ergo el capitalismo funciona, y esfuerzo y talento es lo único que necesitas. Ni por casualidad se plantean que para que haya un Amancio Ortega es necesario un sistema (el capitalista y liberal, precisamente) que permita que un solo señor del primer mundo pueda explotar a miles de bangladesíes en  sweatshops, y hacerse de oro mientras les paga al mes (si sobreviven) lo que él gana con la venta de una sola camiseta. Para el neoliberal, el fin justifica los medios, claro, pero sólo porque ellos son el fin, y los medios, las tres cuartas partes del planeta. 

Lo mismo pasa cuando extrapolan su mensaje al feminismo. Nada de cuotas, nada de listas cremalleras, nada de diferente trato para sectores desiguales, porque eso es injusto para los ya privilegiados. ¿Y dónde quedarían sus privilegios si desaparecen las desigualdades? El problema realmente es que ese mensaje que beneficia sólo a unos pocos cale tanto entre los sectores desfavorecidos. Ciudadanos, por ejemplo, como buen partido liberal, tiene bastante presente que tratar de igual de forma a dos sectores desiguales es en sí discriminatorio, y eso dejará los privilegios donde están y para los que están, por eso tiene la misma opinión con respecto a las cuotas o a las listas cremalleras que la arriba citada.

Hacer creer que con las listas cremalleras se discrimina al hombre y se acaba con la meritocracia es lo mismo que decir que las mujeres no reúnen los suficientes méritos para ocupar cargos o que no se esfuerzan lo suficiente. Es curioso, porque el liberalismo nunca niegan que exista desigualdad pero, a la vez que te la reconocen, defienden que para deshacerse de ella sólo es necesario talento y esfuerzo, es decir, están pidiendo a las personas que no están en igualdad de condiciones que ellos (ya sea porque son de procedencia pobre, porque tengan diversidad funcional, por ser mujer y sufrir brecha salarial, etc) que multipliquen sus esfuerzos y talentos (?) para saltar todos sus obstáculos y así llegar al mismo sitio donde ellos cayeron -la inmensa mayoría- por casualidad.

La intencionalidad de este discurso en partidos como Ciudadanos o Partido Popular, nunca ha sido otra que la de crear la percepción entre las personas desfavorecidas de que la culpa de su situación es sólo suya por no esforzarse o no tener talento o aptitudes para vivir mejor de lo que lo hacen. Nada les viene mejor a lo privilegiados que el hecho de que el oprimido piense que su situación es exclusivamente culpa suya, así no se rebelará contra ellos y el sistema que los tiene arriba, y por tanto, todo seguirá igual. También con el discurso anti-paridad y las vueltas a la palabra “meritocracia” lo que pretenden -y consiguen- es que muchas mujeres vean ahora injusto y/o vergonzante que haya sitios donde es obligada la presencia de mujeres. Sienten que se les está regalando algo por el simple hecho de ser mujer, sin pensar que es justo al revés, que esa meritocracia de la que habla el liberalismo rara vez ha existido; y para comprobarlo sólo hay que echar un vistazo a los gobiernos y empresas de todo el mundo y ver cómo siempre han estado dirigidos por hombres por el simple hecho de serlo

Un libro de texto de bachillerato culpa del paro a mujeres e inmigrantes

2 May

28/4/2016. En clara línea con la doctrina neoliberal, el libro de economía de la Editorial Almadraba dirigido a los alumnos de 1º de Bachillerato, culpa del aumento del paro a la incorporación de la mujer al mundo laboral, así como a la llegada de inmigrantes, a la existencia de un salario mínimo y al papel de los inmigrantes.

No es la primera vez que los adalides de la “libertad” (neoliberales) ponen sus ojos en la mujer para establecer ciertas conexiones entre  su incorporación al mercado laboral y el aumento del paro. Años atrás lo hizo el “prestigioso” laboratorio de ideas del PP: FAES. Por aquel entonces (2013) Elisa Chuliá, profesora de la UNED, participó en un “Cuaderno de Pensamiento Político” de las FAES, en el que sostenía que la emancipación de la mujer, los ancianos y los estudiantes ponían en peligro el Estado del Bienestar.

Personalmente, este tipo de pronunciamientos (dejando a un lado la enorme carga ideológica que conllevan) me sabe un pelín a tautología. Es algo así como pretender culpar a los trabajadores de la existencia del paro o  responsabilizar de la corrupción existente en el PP a todos aquellos ciudadanos que les confían su voto  (dado que si nadie votara al PP acabaríamos con los casos de corrupción de dicho partido -casos, entiéndase bien, siempre “puntuales” y aislados-)

Disney da una clase magistral explicando la desigualdad

7 Abr

21/3/2016

“Ariel Dorfman, en su libro ‘Para leer al Pato Donald’ desgrana los argumentos con los que concluye que el universo Disney ayuda -y mucho- al sustento del sistema capitalista, transmitiendo sus mensajes y valores en todos los niveles sin plantear perspectivas alternativas. También se ha relacionado a las películas del gigante de animación con la sociedad heteropatriarcal y la perpetuación de roles de género machistas”

El “fiestón” de la solidaridad (la mayor injusticia).

10 Feb

Toda solidaridad es buena, salvo los impuestos” (Soledad Gallego, El País, 9/2/2014)

Todo tipo de solidaridad es digno de estímulo. Todas sus maneras de manifestarse son alabadas y consideradas legítimas por el Gobierno. Salvo una: los impuestos. Y sin embargo, en las sociedades democráticas desarrolladas se supone que es la política fiscal la que más interviene, la decisiva, a la hora de provocar un trasvase solidario de recursos.

Lo insólito no es que el Gobierno, en mitad de la crisis, hable de modificar tal o cual impuesto, cuya reforma parece técnicamente aconsejable, o que impulse la adaptación de determinados aspectos del IRPF o del impuesto de sociedades. Eso es siempre razonable y, muchas veces, necesario. Lo que es un poco extravagante es dar aliento a la solidaridad entre los ciudadanos, utilizarla como motivo de autoestima y como referente moral de una sociedad que hace frente a una crisis económica formidable, y a continuación difundir el mensaje de que “hay que bajar los impuestos”, así en bloque.

caridad o justiciaPodría pensarse que la presión fiscal española es superior a la media de la zona euro y que es imprescindible corregirlo. Pero no es así. Según Eurostat, la presión fiscal media en nuestros socios fue en 2012 de 46,3 puntos, frente a los 37,1 en España.

¿Cómo se defiende algo así? Pues con convicción, con la formidable convicción de que no hay que dirigirse a los ciudadanos ofreciéndoles evidencias, sino posiciones ideológicas, presentadas como opciones morales. Eso es lo que, según el profesor estadounidense George Lakoff, gran especialista en comunicación política, la derecha sabe hacer maravillosamente, mientras que la izquierda cree que basta con sumar y restar y pedirles a los ciudadanos que voten de acuerdo con sus intereses. Grave equivocación, porque la experiencia muestra que a los seres humanos no les inspira su mero interés, sino que se dejan llevar más frecuentemente por argumentos morales.

Lakoff, entrevistado esta semana por The Guardian, está furioso. Cree que los socialdemócratas (liberales en Estados Unidos) son tan responsables como los conservadores del retroceso del progreso social que experimentamos. Lo son porque han renunciado a argumentar y defender la superioridad de sus valores sociales, como lo público frente a lo privado; una paga justa por el trabajo, frente a los minijobs; o la educación y sanidad, como derechos que financia la comunidad, frente a quienes los encaran como un sector más del mundo de los negocios. Es verdad que nunca dejaron de sostener la inmoralidad del racismo o de la homofobia, pero, incluso, han empezado a flaquear en la defensa de los derechos de los inmigrantes y exiliados, como sucede en Francia con los gitanos o como reflejaron esos terribles autobuses londinenses que circularon por la ciudad exigiendo a los inmigrantes sin documentación: “Go home”, vete a tu casa, lárgate.

“No existe el centro”, fulmina Lakoff. La izquierda cede el espacio en el debate moral, con la impresión equivocada de que así todo se irá acercando a un centro idílico. Pero cuanto más cede, más claramente los conservadores expresan su propia visión de la sociedad.

Un ejemplo clásico de George Lakoff es el análisis de cómo los conservadores han impuesto el concepto de eficiencia como valor absoluto, y su derivada de que no deben existir barreras en la búsqueda del beneficio. Otro es la habilidad con la que lograron dominar el debate sobre los impuestos con una simple expresión: “alivio fiscal”. Si es un alivio, tiene que ser bueno. En esas estamos nosotros también: el famoso alivio fiscal no desaparece de la boca de nuestros gobernantes. Incluso cuando han subido los impuestos, se las han arreglado para alimentar en nuestras cabezas la idea contraria.

Una advertencia última. Según Lakoff, los progresistas se empeñan en seguir atentamente lo que indican los sondeos. “Los conservadores no siguen los sondeos: quieren cambiarlos”. Se gana espacio político no cuando se queda uno en el medio, sino cuando se logra la aceptación de tu propio esquema de valores como si fueran producto del sentido común”

Platón, Gallardón y el “mundo de las Ideas”.

29 Ene

¿Quién dice que Platón no sigue vivito y coleando en nuestros días? El Mundo inteligible, ese en el que nuestro pensador situaba la verdadera realidad (aquella de la dimana el ser, la verdad y la justicia), está hoy tan presente como cuando el filósofo griego tuvo a bien crearlo.

Gallardón

Es cierto que ya no quedan sofistas a los que rebatir. Mejor dicho: son los nuevos sofistas (los de nuestro tiempo) los que curiosamente ahora se apuntan al carro de lo inmutable. Situados desde la altura intelectual y moral que ofrece ese “plano de realidad superior”, movilizan todas sus energías para condenar cualquier disidencia y discrepancia, calificándola de “relativismo”, “peligro” o “amenaza”, bien sea contra la democracia, la fe, las rectas costumbres, los valores morales, la “Marca España”, los derechos del “no nacido”… De paso, consiguen algo realmente sorprendente: que nadie pueda atreverse a cuestionar sus afirmaciones, por tratarse de verdades inmutables y absolutas (quizás por lo infundado de las mismas).

Veamos un ejemplo. El Ministerio de Justicia, dirigido por el señor Gallardón, con el fin de legitimar la “Contrarreforma de la Ley del Aborto” y conseguir que, a pesar del retroceso que supone, obtenga el visto bueno por parte de la opinión pública, ha tenido la brillante genialidad de afirmar que dicha ley tendrá un impacto económico “neto positivo, por los beneficios esperados, debido al incremento de la natalidad,

Consecuentemente cuestionar la Contrarreforma del aborto es poco menos que oponerse a que España salga de la crisis. Defender el derecho de la mujer a decidir sin intromisiones (y del no nacido a tener una vida digna) es tanto como apostar por más paro, más pobreza, más desesperación.

Desde esta perspectiva (desde ese “otro mundo” al que apelan -la esfera económica-), lo que hace legítima una ley, lo que la hace justa, no es su contenido, sino las supuestas ventajas económicas que traerá; ventajas que, por otra parte, no es necesario documentar o justificar…

¿Acaso la sola mención de “beneficios netos positivos” no es ya de por sí una legitimación en toda regla?