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Economía: Demoledor informe de la UE contra la injerencia privada en el sector público – Público

31 Mar

31/3/2018

Recordemos en este punto cómo el presidente de la CEOE, Juan Rosell, lanzaba una invitación en el año 2013 a “acabar con esa batalla entre lo público y lo privado“, tendiendo de este modo una generosa mano al sector público para futuras (pasadas y presentes) colaboraciones. Palabras, las suyas en aquel entonces, que no tienen desperdicio.

Dentro vídeo.

 

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La violencia de la “recuperación económica” (Oxfam Intermón)

24 Ene

24/1/2018

Según  Oxfam Intermón, España batió su récord de personas en situación de pobreza con 10,2 millones. A pesar de ello, el país ya cuenta con 25 multimillonarios en la lista Forbes.

Las recuperación económica se ha traducido en más desigualdad, denuncia Oxfam Intermón. Si se mira a la riqueza generada en el último año, el 1% más rico ha acaparado el 40% mientras que el 50% más pobre se reparte sólo el 7%.

Tener un salario no garantiza poder cubrir las necesidades básicas y dicen, mucha culpa es de la reforma laboral de 2012. “El 13,6% de los trabajadores son pobres en España, un récord después de tres años de crecimiento”.

Para los jóvenes es todavía más complicado, los que se enfrentan al primer empleo ahora, el sueldo es un 33% inferior al de hace una década. El Gobierno asegura que trabaja para acabar con estas desigualdades.

“Vamos mejorando salarios a medida que la recuperación económica se va consolidando“, dice el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro.

La libertad en el liberalismo

3 May

3/5/2017

Artículo de Barbijaputa: “En la puerta tengo mil como tú“, acerca de lo que significa la “libertad” en el liberalismo económico.

“Los costes del desempleo son enormes comparado con un trabajo garantizado”

24 Feb

24/1/2017 Pavlina Tcherneva representante de la Teoría Monetaria Moderna (eldiario.es)

Proporcionamos alimento cuando hay inseguridad alimentaria, y pensiones cuando hay inseguridad de renta tras la jubilación, pero no proveemos trabajo cuando hay inseguridad laboral (…)

Para eliminar el desempleo se aplican políticas indirectas: de formación, impuestos, o incentivos. Realmente la mejor manera de crear empleo es crear puestos de trabajo directamente. El Programa de Empleo de Transición garantiza a los desempleados alguna oportunidad de empleo –quizás en interés público– a un sueldo base. Es un seguro de empleo. Un beneficio que garantiza un derecho humano básico. Otro aspecto es que fluctúa con el ritmo de la economía. Cuando la economía se ralentiza, la gente desempleada puede pasar a este programa si así lo desea, y el propio programa se expande y añade el estímulo que necesita la economía. Y, a medida que la economía se recupera, la gente pasa del programa hacia puestos de trabajo mejor remunerados en el sector privado. Por lo tanto es anticíclico, y realmente es superior como estabilizador macroeconómico (…)

¿Es un programa costoso?

En realidad no. Ya pagamos enormes costes asociados con el desempleo: no sólo el seguro de desempleo, y luego subsidios de renta, sino que el desempleo causa toda una serie de problemas sociales y económicos que pagamos en términos reales y financieros. Con el desempleo aumentan la discapacidad, los problemas de salud mental y física, el gasto en medicinas. Se dan malos resultados en los niños y las familias. Al mismo tiempo perdemos capital humano. Renunciamos a PIB, a ingresos, y a producción. Si se suman todos los costes del desempleo, son enormes en comparación con simplemente proporcionar a alguien un trabajo con un salario base. Hay varias estimaciones de estos programas de garantía laboral. En función de su tamaño pueden variar entre el 1% y el 2% del PIB.

Si el sector privado no proporciona empleo para estas personas, ¿qué hace pensar que el sector público puede garantizar trabajo a los desempleados?

(…) El sector público tiene que hacer lo contrario que el sector privado. Los gobiernos funcionan en la economía actual tratando de imitar las prácticas de empleo del sector privado: minimizar los costes, maximizar los ingresos. Ésa no es la función del gobierno (…). Cuando el sector privado ya no necesita a sus empleados, es responsabilidad del sector público absorberlos (…).

El programa de Garantía de Empleo tiene efectos tan positivos sobre el PIB, y efectos multiplicadores sobre el empleo privado, que mi expectativa es que el desembolso inicial para la garantía laboral va a ser mucho menor que lo que actualmente estamos pagando por el desempleo y todos sus costes.

La clase media como “creencia” en sentido orteguiano

9 May

9/5/2016

Según Ortega y Gasset el hombre necesita saber para orientarse en el mundo y acomodar el mundo a sus necesidades. No se puede vivir sin convicciones, sin interpretaciones del mundo. A este respecto, Ortega distingue dos tipos de convicciones o pensamientos: las ideas y las creencias. 

Mientras el término idea hace referencia a todos aquellos pensamientos que se nos ocurren acerca de la realidad o nosotros mismos, sobre los que discutimos y debatimos (por lo que van cambiando con el tiempo), las creencias, en tanto conjunto de convicciones que sustentan nuestra vida, “nos tienen a nosotros”, de modo que, cuando éstas nos abandonan, acudimos a las ideas para llenar su vacío. Es así como algunas ideas llegan a convertirse en creencias con el paso del tiempo.

Una de las grandes víctimas de la  “Gran Recesión” ha sido la “clase media” y, con ella, las creencias que el sentimiento de pertenencia a dicha clase acarreaba consigo. Veamos todo esto en palabras de Joaquín Estefanía.

estos años barbaros“El periodista Esteban Hernández, que ha escrito otro ensayo muy pertinente y más concreto sobre El fin de la clase media, defiende que la marcha atrás de las clases medias supone la ruptura de aquel pacto social, que  básicamente consistía en lo siguiente: quien cumplía las reglas del juego de una sociedad conseguía la estabilidad y la tranquilidad de conciencia. Si uno era bueno, progresaba. Eso se acabó. Casi todos los europeos se sentían de clase media, casi fuese cual fuese su nivel económico. La principal característica de pertenencia era la mentalidad citada: cumpliendo las normas, además de sentirse uno mejor, se llegaba muy lejos en la vida. Había que confiar en la eficacia de las instituciones sociales y en la capacidad de autocorrección del sistema: el mundo era relativamente sencillo y su idea dominante era precisamente que, si uno trabajaba duro y cumplía su parte, la vida le iba a ir bien. La clase media creía que una buena formación intelectual, la mejor educación universitaria, abría puertas, y la honradez y el trabajo abundante y bien hecho eran las mejores cartas de presentación. Con el esfuerzo personal calvinista y el progreso económico general se conseguiría que el nivel de vida mejorase con el paso de los años, que los hijos vivieran mejor que los padres, y que la realidad se aproximase progresivamente al ideal de vida escogido (…)

Pertenecer a las clases medias no sólo suponía un cierto nivel material y una posición simbólica satisfactoria sino también la creencia en una serie de ideas acerca del mundo en el que se vivía (…).  Ya sabemos que no ha sido así”

ESTEFANÍA, J., Estos años bárbaros, Galaxia Gutenberg, S. L., Barcelona 2015, pp. 242-243

j estefania clases medias

Artículo “No es la clase media, es la clase baja” (elpaís)

Un libro de texto de bachillerato culpa del paro a mujeres e inmigrantes

2 May

28/4/2016. En clara línea con la doctrina neoliberal, el libro de economía de la Editorial Almadraba dirigido a los alumnos de 1º de Bachillerato, culpa del aumento del paro a la incorporación de la mujer al mundo laboral, así como a la llegada de inmigrantes, a la existencia de un salario mínimo y al papel de los inmigrantes.

No es la primera vez que los adalides de la “libertad” (neoliberales) ponen sus ojos en la mujer para establecer ciertas conexiones entre  su incorporación al mercado laboral y el aumento del paro. Años atrás lo hizo el “prestigioso” laboratorio de ideas del PP: FAES. Por aquel entonces (2013) Elisa Chuliá, profesora de la UNED, participó en un “Cuaderno de Pensamiento Político” de las FAES, en el que sostenía que la emancipación de la mujer, los ancianos y los estudiantes ponían en peligro el Estado del Bienestar.

Personalmente, este tipo de pronunciamientos (dejando a un lado la enorme carga ideológica que conllevan) me sabe un pelín a tautología. Es algo así como pretender culpar a los trabajadores de la existencia del paro o  responsabilizar de la corrupción existente en el PP a todos aquellos ciudadanos que les confían su voto  (dado que si nadie votara al PP acabaríamos con los casos de corrupción de dicho partido -casos, entiéndase bien, siempre “puntuales” y aislados-)

El destino de los sindicatos y de la clase media unidos por la Gran Recesión

11 Abr

Fragmento del libro de Joaquín Estefanía (“Estos años bárbaros”), en el que el autor conecta el deterioro de las clases medias durante la Gran Recesión (la “Gran Estafa”, según algunos), con la progresiva desaparición de la escena político-social de los sindicatos, debido entre otros factores a la campaña de acoso y derribo a la que han sido sometidos por parte de los medios neoliberales.

estos años barbarosEl resultado la progresiva desaparición de las clases medias en favor del “precariado”, con la consiguiente profundización en la escisión social (la alienación social de la que hablaba Marx).

A medida que el porcentaje de trabajadores sindicados (afiliados a un sindicato) disminuye también empeora la suerte de la clase media (…) Cuando los sindicatos son fuertes pueden garantizar que a los trabajadores se les paguen salarios justos, que reciban la formación que necesitan para ascender a las clases medias y para que se les tenga en cuenta en los procesos de decisión de las empresas. Los sindicatos también fomentan la participación política entre todos los ciudadanos y ayudan a los asalariados a conseguir políticas públicas que apoyen a las clases medias como, por ejemplo, la existencia y subida del salario mínimo interprofesional.

¿Cuántas veces se ha escuchado, en ese entorno de miserabilización, que los jóvenes no pueden encontrar trabajo por culpa de los privilegios de los trabajadores fijos o de los sindicatos que sólo se preocupan de los intereses de estos?

(…) Como consecuencia de las características de la Gran Recesión (2008…) ha aparecido entre nosotros un mundo del “no trabajo”. Pertenecen a él los exempleados que perdieron su empleo, los jóvenes que lo buscan por primera vez y no lo encuentran, las mujeres que, aun no siendo tan jóvenes, lo intentan por dificultades familiares… Son personas, en muchos casos desesperadas, que no saben dónde acudir, y por ello, eprecariadon cada vez más ocasiones, no se encuentran ya entre los parados registrados sino en el colectivo de “desanimados”. También forman parte de este mundo del “no trabajo” muchos “casi ocupados”, estadísticamente con empleo pero excluidos psicológicamente por las condiciones mínimas de ese “casi puesto de trabajo”, y los “trabajadores móviles”, que viven en el purgatorio entre un puesto de trabajo perdido y otro que no encontrarán fácilmente, mucho menos si pretenden unas condiciones salariales y contractuales más o menos similares a las que tenían.

En este contexto de precarización permanente y escala social descendente, las centrales sindicales y los trabajadores permanentes que quedan se convierten, a los ojos de los anteriores, en defensores de los derechos adquiridos. De privilegios. En cabezas de turco. ¿Cuántas veces se ha escuchado, en ese entorno de miserabilización, que los jóvenes no pueden encontrar trabajo por culpa de los privilegios de los trabajadores fijos o de los sindicatos que sólo se preocupan de los intereses de estos? Para evitarlo, se demanda el recorte de los derechos de los instalados en una cierta normalidad con el objeto de conseguir unos cuantos puestos de trabajo más”

ESTEFANÍA, J., Estos años bárbaros, Galaxia Gutenberg, S. L., Barcelona 2015, pp. 140-141.