Tag Archives: Karl Marx

“Es un engaño que el trabajo asalariado sea la clave para liberar a las mujeres”. Silvia Federici

8 Abr

8/4/2018

https://m.eldiario.es/economia/engano-trabajo-asalariado-liberar-mujeres_0_262823964.html

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La propuesta de Cs para eliminar la precariedad es un ataque a la clase trabajadora – Público

27 Mar

27/3/2018

 

PRESOS POLÍTICOS: La fuerza del Estado de la fuerza – Público

24 Mar

24/3/2018

Ana Pardo de Vera.

“”La fuerza del Estado” se invoca, sobre todo, desde las cargas policiales del 1-O (la única violencia y que Llarena omite) como una cuestión de fe (“¿A quién se le ocurre desafiar al Estado?”) Como si el Estado fuera una deidad patria inamovible, intachable, incorrupta e inmutable en lugar de un conjunto de instituciones, poderes y leyes conformadas durante 40 años por seres humanos con mejor o peor intención, con mayor o menor acierto, pero imperfectos en todo caso y nunca atemporales.

La decisión de Llarena, sus argumentos políticos y profundamente ideologizados en el sentido opuesto al independentismo (que no es la unidad, sino la uniformidad y negación de la diferencia territorial, entre otras), no constituyen “la fuerza del Estado”, sino el Estado de la fuerza de un sistema que adaptó la dictadura a una democracia limitada y conformada por una red de poderes que buscan su supervivencia, empezando por la monarquía inútil y terminando por un parlamento configurado gracias a una ley electoral obsoleta que no responde ante la sociedad sobre la que legisla.

Ver en el independentismo el gran problema del Estado -de este Estado de la fuerza- es un error de luces cortas que nos deja indefensos ante esa red de poderes enquistados y corrompidos dispuestos a perpetuarse como sea. El independentismo, de hecho, solo es uno de los objetivos a abatir por “la fuerza del Estado” de la fuerza””.


En este punto, termina el artículo. Pero cabría identificar otros muchos objetivos a “abatir” por ese “Estado de la fuerza”. Por ejemplo todo atisbo de crítica o disenso por parte de artistas, humoristas, twiteros, internautas anónimos, titiriteros, raperos…, así como toda protesta social, más o menos organizada, canalizada a lo largo de estos años por movimientos ciudadanos como el 15M, la PAH, las “mareas” y plataformas creadas en defensa de servicios públicos…

En la misma línea, un Estado así caracterizado, asume como objetivo irrenunciable el de intervenir ante cualquier posible freno o limitación a los beneficios de los “grandes”: “sus” grandes. Para ello no duda en aniquilar derechos básicos de los trabajadores (llevando a cabo “reformas” “laborales”, “fiscales”, “mentales”…), como tampoco duda en vaciar la hucha de los pensionistas, “rescatar” bancos y autopistas (que no las vidas de esos refugiados que se ahogan en el mediterráneo) y/o trocear servicios públicos (sanidad, educación, pensiones…) con el fin de repartir las porciones entre sus golosos amigos.

Independientemente de que los enemigos a abatir por ese “Estado de la fuerza” sean independentistas, trabajadores o el mismo modelo de Estado de Bienestar, la lógica para conseguir su aniquilación es la misma: fabricar distorsiones (falsear la realidad) e infundir todo tipo de miedos en los ciudadanos.

Quizás haya que pensar que el miedo no es un error en el sistema (algo a combatir o erradicar), sino un elemento esencial para el funcionamiento “correcto” de un sistema (el capitalista), profundamente injusto y desigual. Porque, ¿sería posible que un sistema como el actual perviviera sin tantos “miedos” (y sin consumo)?

La máquina de los contratos en España.

20 Mar

20/3/2018

Radiografía de los datos de empleo en 2016. Nuestro país es una máquina de hacer contratos…, pero  “precarios”. Así se entiende que en dicho año el número de contratos ascendió a casi 20 millones (19.978.954). Ello es posible porque el 25,7 % de los contratos fueron por menos de una semana (5.137.841). En 2016 se crearon 512.483 puestos de trabajo asalariado, lo que equivale a 39 contratos firmados por cada puesto de trabajo creado.

Cobrar una mierda, nuevo y peligroso reto viral entre los jóvenes | El Mundo Today

17 Mar

17/3/2018

 

La migrante alienada

13 Oct

13/10/2017

La alienación es, ante todo, una estrategia inconsciente de supervivencia en el marco de un entorno que nos recuerda permanentemente que no formamos parte del proyecto europeo.

 En ese marco de asimilación reprochamos el que otras personas migrantes no encajen en el proyecto europeo, al que asignamos un valor de ideal o meta. 

El mejor ejemplo de esta alienación quedó reflejado tras los ataques terroristas de Barcelona el 17 de agosto, cuando las redes sociales se llenaron de comentarios de personas migrantes exigiendo la expulsión inmediata de los musulmanes del territorio español.

El destino de los sindicatos y de la clase media unidos por la Gran Recesión

11 Abr

Fragmento del libro de Joaquín Estefanía (“Estos años bárbaros”), en el que el autor conecta el deterioro de las clases medias durante la Gran Recesión (la “Gran Estafa”, según algunos), con la progresiva desaparición de la escena político-social de los sindicatos, debido entre otros factores a la campaña de acoso y derribo a la que han sido sometidos por parte de los medios neoliberales.

estos años barbarosEl resultado la progresiva desaparición de las clases medias en favor del “precariado”, con la consiguiente profundización en la escisión social (la alienación social de la que hablaba Marx).

A medida que el porcentaje de trabajadores sindicados (afiliados a un sindicato) disminuye también empeora la suerte de la clase media (…) Cuando los sindicatos son fuertes pueden garantizar que a los trabajadores se les paguen salarios justos, que reciban la formación que necesitan para ascender a las clases medias y para que se les tenga en cuenta en los procesos de decisión de las empresas. Los sindicatos también fomentan la participación política entre todos los ciudadanos y ayudan a los asalariados a conseguir políticas públicas que apoyen a las clases medias como, por ejemplo, la existencia y subida del salario mínimo interprofesional.

¿Cuántas veces se ha escuchado, en ese entorno de miserabilización, que los jóvenes no pueden encontrar trabajo por culpa de los privilegios de los trabajadores fijos o de los sindicatos que sólo se preocupan de los intereses de estos?

(…) Como consecuencia de las características de la Gran Recesión (2008…) ha aparecido entre nosotros un mundo del “no trabajo”. Pertenecen a él los exempleados que perdieron su empleo, los jóvenes que lo buscan por primera vez y no lo encuentran, las mujeres que, aun no siendo tan jóvenes, lo intentan por dificultades familiares… Son personas, en muchos casos desesperadas, que no saben dónde acudir, y por ello, eprecariadon cada vez más ocasiones, no se encuentran ya entre los parados registrados sino en el colectivo de “desanimados”. También forman parte de este mundo del “no trabajo” muchos “casi ocupados”, estadísticamente con empleo pero excluidos psicológicamente por las condiciones mínimas de ese “casi puesto de trabajo”, y los “trabajadores móviles”, que viven en el purgatorio entre un puesto de trabajo perdido y otro que no encontrarán fácilmente, mucho menos si pretenden unas condiciones salariales y contractuales más o menos similares a las que tenían.

En este contexto de precarización permanente y escala social descendente, las centrales sindicales y los trabajadores permanentes que quedan se convierten, a los ojos de los anteriores, en defensores de los derechos adquiridos. De privilegios. En cabezas de turco. ¿Cuántas veces se ha escuchado, en ese entorno de miserabilización, que los jóvenes no pueden encontrar trabajo por culpa de los privilegios de los trabajadores fijos o de los sindicatos que sólo se preocupan de los intereses de estos? Para evitarlo, se demanda el recorte de los derechos de los instalados en una cierta normalidad con el objeto de conseguir unos cuantos puestos de trabajo más”

ESTEFANÍA, J., Estos años bárbaros, Galaxia Gutenberg, S. L., Barcelona 2015, pp. 140-141.