Tag Archives: ley seguridad ciudadana

Federico Jiménez Losantos, el periodismo de la infamia | ctxt.es

15 Abr

15/4/2018

http://ctxt.es/es/20180411/Politica/18983/PabloMM-Jimenez-Losantos-Baviera-11M-Podemos.htm#.WtIvyYjsfcc.twitter

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¿QUÉ ES RACISMO? #21M. ANTE EL #RACISMO: PIENSA, ACTÚA, DENUNCIA

2 Abr

21/3/2018

En el día Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, personas racializadas que conviven con la discriminación, cuentan sus vivencias, y lo que es más importante, sus PROPUESTAS.

Muerte “accidental” de un mantero (Una historia de manipulación política y periodismo basura)

2 Abr

23/3/2018

Urge reformar la Ley de Extranjería

2 Abr

25/03/2018

Anna Maria Pérez Oller (Público)

“La despenalización de la venta ambulante en relación a los llamados “manteros “(en el Código penal delitos contra la propiedad intelectual o industrial) es sin duda necesaria sin embargo debemos llegar al origen del problema para abordar soluciones. La mayoría de inmigrantes que ejercen este tipo de actividad llegan a España sorteando todo tipo de impedimentos y jugándose literalmente la vida. Cuando llegan les reciben  bien con una propuesta o  una orden de expulsión  y un número de identificación que aunque sirve de poco,  porque sólo se trata de  un identificador , para ellos es importante porque la Ley de Extranjería, mezquinamente, prevé que quien se encuentre en territorio español pruebe su estancia irregular  durante tres años para obtener  así su residencia.

Es curioso: por un lado la propia ley  fomenta la irregularidad,  por otro (y entrando en total contradicción) se trata de una  ley  totalmente restrictiva con los derechos de los inmigrantes; además  no sólo fomenta la irregularidad sino que por ende  el trabajo de subsistencia  y de resistencia ¿De qué va a vivir una persona en España sin autorización para residir ni para trabajar durante tres años?

Se sabe que si llegas a España, salvo excepciones muy puntuales, no podrás obtener ninguna autorización si no pruebas tu estancia irregular durante al menos tres años en territorio español, sin embargo ojo que no te pillen intentado subsistir porque entonces te pondrán mil impedimentos para recordarte que tu estancia irregular además de eso no fue ejemplar.

Es tan absurda y tan mezquina, esta política migratoria,  – ningún tipo de generosidad ni de respeto hacia los derechos humanos -,  que en el momento en que se aprobó la penalización de la venta ambulante (en cuanto delitos contra la propiedad intelectual o industrial) lo que se pretendía, en realidad, era que estas personas no pudieran jamás regularizarse, porque así no sólo les constarían faltas administrativas (insuficientes para denegar una regularización) sino antecedentes penales. Este es el motivo  del porqué  inmigrantes que llevan más de doce  años en España, como es el triste caso de Lavapiés, no hayan obtenido jamás su autorización de residencia.

Porque aquí en España la autorización de residencia es “un premio “y para obtenerla debes ser una  “super mujer”  o un “super hombre”. No caben matices intermedios, porque a los requisitos burocráticos se unen órdenes internas en las distintas Subdelegaciones u Oficinas de extranjeros  y razones totalmente subjetivas en la valoración de los casos. La administración sigue interpretando restrictivamente CONVIERTIENDO EN UN LABERINTO, EN MUCHOS CASOS, INTERMINABLE EL PROCESO.

Aquí ni PSOE ni PP ni la antigua CiU se salvan, porque LOS VIEJOS PARTIDOS  han fomentado esta nefasta política migratoria. A su antojo han utilizado a los inmigrantes como moneda de cambio ante procesos electorales y este ha sido el resultado. Esta misma semana se nos volvía a recordar la cantidad de  inmigrantes  que necesita España para asegurar la caja de las pensiones.

Por eso al inicio apuntaba a la reforma estructural tanto de la Ley orgánica de Extranjería como de su Reglamento, y todas las leyes intermedias e incluso las actuaciones policiales,  una reforma que apunte hacia la solución  no hacia la restricción de derechos y libertades. Se requiere abordar por completo y con voluntad una política migratoria global desde las competencias estatales hasta las competencias municipales pasando por ciertas competencias autonómicas”


Sobre el intento por parte de los manteros de “registrar la marca “Top Manta” y el rechazo por parte de la Oficina de Patentes y Marcas” (eldiario.es 21/3/2018)

¿Convendría una asignatura de pensamiento crítico?

27 Mar

27/3/2018

Los chicos y chicas sencillamente creen lo que oyen en casa y en el colegio, no digamos ya lo que leen en redes sociales, sin cuestionar la veracidad de esos planteamientos. Bien, ¿por qué iba a ser de otro modo? Toda su formación se ha basado precisamente en creer, en aceptar sin poner en duda, en repetir las palabras de un libro de la forma más semejante posible.

Una de las opciones consistiría en poner en marcha una asignatura específicamente diseñada para que el alumnado entienda la necesidad de dudar, de buscar fuentes, de confrontar versiones.

Pero… ¿Quién iba a impulsar tal cosa? ¿El mismo gobierno que se ha desgañitado en sepultar la asignatura de filosofía bajo la coartada de que no sirve para nada (traducción: no sirve para ganar dinero)? ¿El mismo Estado que persigue pensamientos disidentes y criminaliza el mal gusto?

 

Lavapiés y el reverso tenebroso de los delitos de odio

22 Mar

23/3/2018

¿Lenguaje del odio o lenguaje con odio?

Odiar y amar son sentimientos, no delitos (…)

Se equivocan quienes pretenden hacernos creer que el odio, de por sí, es un delito y que quien lo expresa, un criminal. No son las emociones ni los sentimientos lo que se juzga con los denominados, y tan de moda, “delitos de odio” (…) Parece que el hecho de expresar sentimientos hostiles hacia representantes públicos o políticos es motivo suficiente como para verse inmerso en ese proceso penal.

En los últimos meses nos hemos encontrado con sujetos que –lejos de pertenecer a uno de los colectivos que las declaraciones de derechos humanos califican como vulnerables por el color de su piel, su identidad de género, su origen, su orientación sexual, sus ideas…– trasladan a la opinión pública un mensaje distorsionado sobre lo que son los delitos de odio. En sintonía con esta distorsión y a partir de los incidentes de Lavapiés y la muerte por aclarar de Mame Mbaye, tenemos noticia de cómo diferentes sindicatos de la Policía Municipal de Madrid que han acudido a la Justicia dicen ser víctimas de un delito de incitación al odio.

(…) Ignoran yendo a esta vía legal, que la calumnia, los delitos contra el honor, las injurias e incluso el atentado contra la autoridad tienen su propia tipificación penal. Sin embargo, con este uso inadecuado dejan en el imaginario social una huella peligrosa de estigma hacía lo que representan quienes acusan como autores de esa incitación: la legítima rabia e indignación.

Olvidan quienes promueven estas denuncias que los delitos de odio no están para castigar sentimientos, actitudes vitales o modos de pensar (por muy reprochables que sean). Tampoco están para proteger su ‘integridad’ ni su ‘verdad’. Los delitos de odio están para salvaguardar a esos colectivos más vulnerables que sufren sistemáticamente la violencia que promueven o amparan las instituciones públicas por motivos prohibidos en las leyes. De hecho, Mame Mbaye pertenecía a uno de esos colectivos por el color de su piel y salir corriendo detrás de él por el solo hecho de ser mantero no se corresponde a lo que en derechos humanos entendemos por proteger.

En España vivimos un momento de gran confusión entre lo que es el ‘lenguaje del Odio’ y el ‘lenguaje con odio’. El primero, es la antesala de la violencia que se dirige a una persona por pertenecer a uno de esos colectivos vulnerables, y para su reconocimiento jurídico hacen falta mucho más que palabras. El segundo, es parte de la expresión de sentimientos que (como dice Antonio Damasio) representan la forma que tenemos los humanos de comunicar nuestros estados mentales. Con esta diferenciación no se trata de negar la influencia que tienen los sentimientos en la comisión de los hechos delictivos, pero sí se quiere no interferir en un derecho clave (el de la libertad de expresión) y no olvidar a quienes necesitan de una mayor y mejor protección ( los nadie).

Si lo que se juzga con los delitos de odio no es lo que se piensa y expresa sino las palabras y acciones que propagan, incitan, promueven o justifican el odio hacia alguien por el color de su piel, orientación sexual, religión, origen, identidad de género, etnia, situación económica, capacidades, género… ¿por qué hay miembros de la Policía Municipal de Madrid que se sienten legitimados como víctimas de este tipo penal? Son autoridad, no colectivo en situación de vulnerabilidad. ¿Acaso no tienen otra vía penal para reclamar lo que sienten que es justo? La tienen. Pero el argumento del discurso del odio tiene en este momento mucho más tirón para lograr atención.

(…) Si quienes ostentan una posición de autoridad o de poder pervierten el sentido de un instrumento legal que surgió para amparar a quienes necesitan de especial protección, se corre el riesgo de entrar en dinámicas que son, precisamente, las que se busca combatir con los delitos de odio: las de la arbitrariedad pública y discriminación injustificada que dan pie a las violaciones de derechos humanos.

No podemos aceptar que se persiga la rabia de luchar contra lo que nos indigna o nos oprime porque ese es (y ha sido) el sentimiento motor  detrás de muchas de las acciones colectivas pacíficas que nos han hecho avanzar en libertad e igualdad. Porque la rabia ante la injusticia es Dignidad.

#Desamordázate

5 Mar

5/3/2018

#Desamordázate