Tag Archives: Palestina

Yaser Murtaja, periodista de 30 años, asesinado un francotirador israelí

9 Abr

9/4/2018

Yaser Murtaja, de 30 años, es uno de los nueve palestinos que murieron en la jornada de protestas en Gaza del viernes, una semana después de que otros 21 cayeran bajo las balas de los soldados israelíes. Murtaja recibió una sola bala de un francotirador cuando estaba al menos a 100 metros de la barrera fronteriza, según testigos. No representaba una amenaza violenta ni pretendía pasar al otro lado. Era un periodista que tomaba imágenes con su cámara de vídeo. Llevaba puesto un chaleco identificado con la palabra Prensa.

Los asesinatos se inscriben dentro de “La gran marcha del retorno“. Dicha idea ha sido “cocinada” durante semanas por varios partidos políticos, incluido el nacionalista Al Fatah del presidente Mahmud Abás, y por organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil que plantearon un nuevo estilo de protesta de larga duración.

La fecha elegida para el comienzo de la marcha fue el 30 de marzo, conocido como Día de la Tierra, que recuerda una manifestación de 1976 contra la confiscación de tierras por parte de Israel en la que murieron seis árabes israelíes – minoría de origen palestino en Israel – en enfrentamientos con el Ejército.

El último día, y clave, será el próximo 15 de mayo, conocido como Día de la Nakba (catástrofe), que para los palestinos supuso el exilio de 700.000 personas, según cifras de la ONU, con la creación del Estado de Israel en 1948.

La convocatoria reclama el derecho al retorno, el fin del bloqueo de la Franja y del enquistamiento de la situación cuando se cumplen 70 años y se percibe un deterioro desde que el presidente de EE.UU., Donald Trump, declarase Jerusalén como capital de Israel y anunciara el traslado de la embajada desde Tel Aviv para el próximo 14 de mayo, día de la Independencia de Israel.

Volviendo al asesinato de Yaser Murtaja, los portavoces militares israelíes presumen de que hacen un uso selectivo de su fuerza y que sólo disparan a aquellos que suponen una amenaza para los soldados o que dirigen las protestas. Murtaja no cumplía ninguna de esas características –lo que no quiere decir que las demás víctimas mortales supusieran una amenaza–, y eso no impidió que un francotirador apuntara y disparara sobre él

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Palestina y el Kurdistán: 70 años de limpiezas étnicas en Oriente Medio anunciadas previamente

1 Abr

1/4/2018

Imprescindible para entender el momento actual en Palestina y el Kurdistán

Una foto símbolo de la guerra de los militares israelíes contra los menores palestinos | Guerra Eterna

6 Ene

6/1/2018

Menor palestino rodeado (por su propia protección), por una nube de militares israelíes

La decisión de Trump (Jerusalem como capital de Israel) ha provocado un estallido de violencia, que oculta el hecho de que son los israelíes los que están en una posición de completa superioridad. Los palestinos pueden manifestarse, hacerlo de forma pacífica o lanzando piedras u otro tipo de objetos a las fuerzas policiales y militares. La respuesta israelí siempre es implacable.

Los menores son detenidos de forma rutinaria en los territorios palestinos. Con independencia de lo que opinen sus padres y de las órdenes que reciban de ellos, los adolescentes y también muchos niños se lanzan a la calle para ser testigos de los enfrentamientos y manifestaciones y a veces para participar lanzando piedras. Pero la mayoría de los que participan de forma más arriesgada no son niños de 12-14 años, sino adolescentes de 15-18.

Si son detenidos, los menores comparecen ante los mismos tribunales que los adultos. Algunos acaban en prisión donde se ven obligados a convivir con adultos. Centenares de menores son detenidos cada año por militares y policías israelíes. La mayoría son atados o esposados cuando raramente están en situación de huir y están en clara inferioridad física frente a los soldados. Fácilmente intimidables, el 83% de los menores firma una confesión,según un informe de HaMoked y Btselem de octubre de este año.

En 2013, un informe de Unicef denunció que los malos tratos sufridos por menores palestinos a manos de militares eran “amplios, sistemáticos e institucionalizados”.

La organización israelí de derechos humanos Btselem ha difundido el vídeo de las detenciones a niños realizadas en Hebrón en un incidente ocurrido en octubre.

Una chica palestina de 17 años contra la reputación de todo el Ejército israelí | Guerra Eterna

6 Ene

6/1/2018

Un chico palestino de 14 años, Mohamed Tamimi, se encuentra en coma inducido desde mediados de diciembre tras recibir un disparo con una bala de caucho disparada por soldados israelíes. La bala entró por debajo de la nariz, le rompió la mandíbula y quedó alojada en su cráneo.  Como consecuencia de dicho disparo, Mohamed Tamimi fue sometido a cirugía intensiva y le quitaron parte del cráneo para extirpar la bala de goma. Ocurrió en la manifestación de Nabi Shaleh, en Cisjordania, a 20 kilómetros al norte de Ramala. El motivo de dicha protesta: la decisión de Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

El clan familiar de los Tamimi ha protagonizado numerosos enfrentamientos con las tropas israelíes desde 2009, cuando los colonos judíos de la zona se apoderaron de un pozo de agua cercano propiedad de los palestinos.

Ahed Tamimi en su comparecencia ante un tribunal militar. Foto: Tali Shapiro.

Ahed y Nour (dos adolescentes de 17 años) son miembros de la familia Tamimi. Hace unos días ambas se enfrentaron con soldados israelíes, por lo ocurrido días antes con Mohamed.  Nour les soltó algunas patadas, mientras que Ahed dio un golpe en la cara a uno de los soldados. Los soldados no respondieron a la agresión de las adolescentes, quizá porque sabían que estaban siendo grabados. Tras estos incidentes Ahed y Nour fueron detenidas y llevadas ante un tribunal militar para ser juzgadas.

Ahed Tamimi ha aparecido en otros vídeos en protestas contra los israelíes. Los adultos de la familia han explicado en más de una ocasión que no creen que deban esconder a los menores, sino que estos deben entender que la lucha contra la ocupación es un elemento esencial de sus vidas. No podrán protegerles de esa realidad durante mucho tiempo.

Tras lo sucedido, el ministro de Educación, Naftali Bennett, líder del partido ultranacionalista La Casa Judía, que es cuarta fuerza política en el Parlamento, exigió un castigo duro para ellas: “Su lugar es la cárcel y espero que sean detenidas. Deberían pasar sus vidas en prisión”.

Por su parte, el exdiputado Yinon Magal escribió en Twitter que “echó en falta a Azaria”, el sargento condenado a una pena de 18 meses por el asesinato a sangre fría de un palestino que estaba herido y sin conocimiento en el suelo. Como mínimo, esperaba que los soldados hubieran empleado la culata de sus fusiles (…)

Ahed compareció ante un tribunal militar el miércoles. El juez prorrogó su detención durante seis días más. El juez justificó su decisión con el argumento de que podía obstruir las investigaciones, aunque admitió que no representaba ningún peligro (…)

¿Cómo categorizar penalmente los golpes, no muy duros, de una adolescente? ¿Qué es lo que está en juego? No la integridad física de esos dos soldados, quizá su reputación o la del Ejército israelí. Por más que hubo elogios a su contención, también surgieron otros comentarios que exigieron mano dura.

Uno de ellos del filósofo Asa Kasher, precisamente el autor del ‘Código ético de las IDF’ (siglas en inglés de las FFAA israelíes): “Lo que vimos no fue aparentemente la mejor forma profesional de solucionar el problema. Cuando la gente interfiere con las actividades de las tropas, hay que parar esa conducta. No puede ser ignorada”. Kasher reclama que a los pocos minutos deberían haber aparecido tropas femeninas para detener a la adolescente y su prima.

La ocupación no se sostiene sólo con la fuerza de las armas. Al día siguiente de la detención de Ahed, el ministro de Defensa en persona la celebró en Twitter, como si fuera una peligrosa terrorista o como si el honor del Estado de Israel hubiera sido mancillado por una adolescente de 17 años. El miedo a sufrir un daño terrible –la muerte o la mutilación– por el más mínimo desafío es una amenaza siempre presente entre aquellos que se oponen a la colonización de Palestina.

Pero además el Ejército necesita ser visto por la opinión pública de su país como la fuerza indispensable, preparada para devolver cada golpe con otro golpe aún mayor, para infundir miedo al enemigo y para hacerle entender que cualquier resistencia es fútil.

Cuando una chica de 17 años demuestra que esas tres premisas no siempre se cumplen, la maquinaria de la disuasión queda muy debilitada. Por eso, se ordenó su detención varios días después de ese incidente menor y sólo porque las imágenes habían aparecido en televisión.


Actualización: Amnistía Internacional.

El 21 de marzo Ahed fue condenada a ocho meses de cárcel. Esta condena es claramente desproporcionada a sus acciones y un intento evidente de intimidar a cualquiera que se atreva a cuestionar los abusos contra los derechos humanos que la población palestina sufre bajo la brutal ocupación de Israel.

Sin embargo, Ahed es sólo una de los aproximadamente 350 niños y niñas palestinos recluidos en prisiones y centros de detención israelíes. Cientos de niños y niñas palestinos son procesados cada año en tribunales militares israelíes para menores. A los detenidos se les niegan sistemáticamente sus derechos, y se los somete a malos tratos, como amenazarlos, vendarles los ojos, someterlos a duros interrogatorios y, en ocasiones, agredirlos físicamente.

Ofensiva en Gaza: Resumen del Año 2014 con EL PAÍS

10 Oct

10/10/2016

Ofensiva en Gaza 2014: Resumen de la Operación margen protector (fuente: El País)

El verano de 2014 no fue el del descanso, la calma y la frivolidad, sino el del dolor y la muerte. El verano de Gaza. La franja palestina fue sometida durante 51 días a la más dura ofensiva militar por parte de Israel desde que en 2005 fueran desalojados de la zona los últimos colonos judíos. La Operación Margen Protector dejó 2.205 muertos palestinos durante los bombardeos y la incursión terrestre, de los que 1.563 eran civiles, de ellos 538 menores de edad, según datos de la OCHA (Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Palestinos Ocupados). En el lado israelí, los cohetes de las milicias y el fuego de mortero acabaron con 71 vidas, seis civiles.
El detonante de la andanada fue una llamarada de violencia a la que se echaron toneladas de gasolina en menos de un mes. El 12 de junio, tres jóvenes estudiantes judíos (Gilad Shaer y Naftalí Frenkel, ambos de 16 años, y Eyal Yifrach, de 19) fueron secuestrados y asesinados en Guzh Etzion, uno de los nudos de colonias más importantes de Cisjordania, cuando hacían autostop. Israel acusó a Hamás de estar tras el crimen, aunque los islamistas lo negaron. Fueron atacadas las casas de los dos principales sospechosos en Hebrón –en septiembre morirían en un ataque israelí, tras meses desaparecidos- y se iniciaron redadas masivas por Cisjordania y el este de Jerusalén que dejaron cerca de 600 detenidos.

Las detenciones provocaron manifestaciones y protestas a pedradas y cócteles molotov, repelidas con cargas de las fuerzas israelíes que, sólo en los meses de verano, dejaron 40 muertos. Y también llevaron a Hamás a lanzar más cohetes que de costumbre contra territorio israelí. Comenzó entonces el bucle clásico de ataque y réplica a los dos lados de la frontera, que desembocó en una devastadora campaña contra Gaza que se inició el 7 de julio. Naciones Unidas contabilizó más de 500.000 civiles refugiados en la franja, porque 113.500 casas resultaron dañadas por los ataques de Israel, que superaron los 5.200. El mayor desplazamiento registrado en la franja desde 1948. Las bombas acabaron con la red de agua y de electricidad, ya de por sí deficiente por el bloqueo de siete años que Israel impone sobre la zona, desde que Hamás se hizo con el poder, y dejó los hospitales sin medicamentos esenciales.

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La comunidad internacional exigía una tregua definitiva porque Gaza afrontaba un “abismo humanitario”, pero las partes en conflicto sólo se concedían, y a duras penas, horas sueltas de paz. En la franja se usaban para buscar bienes bajo los escombros y algo de comida, para ir a un centro médico sin fuego. En Israel, cinco millones de ciudadanos, los que llegaron a estar en el radio de acción de los cohetes, descansaban de la dinámica de sirena, carrera y refugio. Hasta Tel Aviv y hasta el norte, a Haifa, llegaron los proyectiles esta vez. Israel insistía en que no aflojaría el puño hasta que no cesara el flujo de cohetes y hasta que no destruyera los túneles de Hamás que cruzaban bajo la frontera para introducir a sus milicianos en suelo israelí. Más de 30 fueron neutralizados en la campaña. Los islamistas llegaron a perder más de mil milicianos y el 30% de su arsenal, especialmente el de largo alcance. Debilitado por el fin de los Hermanos Musulmanes en Egipto, de los que nació, Hamás se veía vencedor por sostener el pulso a Israel. El Gobierno de Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, se dio por contento con los “logros cosechados”. Así llegó la tregua, el 26 de septiembre, un acuerdo indefinido. Al mes, las partes debían reunirse en El Cairo para analizar los términos del acuerdo, que debía suavizar el cerco de Gaza permitiendo la entrada de ayuda humanitaria y material de construcción con la apertura de los pasos fronterizos y ampliando la zona de pesca, entre otras medidas, hoy no implementadas. No ha vuelto a haber contactos.

100.000 personas siguen sin casa en Gaza, el 72% de la población sufre inseguridad alimentaria, 450.000 palestinos carecen de un suministro estable de agua y siguen sin arreglar 75 hospitales y clínicas y 279 escuelas (incluyendo las seis de la ONU atacadas, en tres de las cuales murieron no menos de 35 personas). Los 4.275 millones de euros prometidos por los donantes internacionales en septiembre pasado no llegan aún. Tampoco hay aún condena alguna por los supuestos crímenes de guerra cometidos por Israel y las milicias. La ONU ha nombrado una comisión que en marzo debe entregar sus conclusiones. Amnistía Internacional y Human Right Watch dan por hecho que existieron. Culpan sobre todo a Israel de una “cruel indiferencia” por la vida de los civiles en Gaza.

Médicos del Mundo vuelve a Gaza para curar a la población civil bloqueada

11 Sep

10/9/2016

¿Por qué es imposible que prospere un proceso de paz entre Israel y Palestina?

10 May

Artículo de opinión recogido de eldiario.es el 9/5/2014, escrito por Aitor Hernández Carr y Ferran Izquierdo Brichs y que lleva por título “Israel y Palestina: un proceso de paz ficticio“. Muy interesante de cara a entender el porqué de 20 años de fracaso y a diseñar los pasos que se han de dar para alcanzar un escenario de negociación real.

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“Han transcurrido ya casi más de 20 años desde que se iniciara el llamado proceso de paz o de negociaciones entre israelíes y palestinos. El “proceso de paz” ha tenido una importante falta de credibilidad desde sus inicios y se ha dado por muerto en repetidas ocasiones, la última hace ya un mes. A continuación apuntamos algunos elementos que pueden ayudar a comprender el significado y las consecuencias del fracaso del proceso de paz.

1. Los medios de comunicación y los políticos implicados nunca mencionan lo más importante respecto al llamado proceso de paz: nunca ha sido una realidad. Nunca ha habido negociaciones reales entre israelíes y palestinos, de la misma forma que nunca ha habido y nunca habrá negociaciones entre el fuerte y el débil. En cualquier tipo de conflicto, desde el nivel personal hasta el nivel internacional, si hay una parte mucho más fuerte que otra, el fuerte nunca negociará con el débil, por la simple razón de que no necesita hacerlo. Y ha habido muy pocos conflictos en la historia con tanta diferencia de poder como el que enfrenta a israelíes y palestinos. Israel ocupa militarmente, coloniza de forma inexorable y ha creado un sistema de apartheid basado en la discriminación racial. La realidad sobre el terreno es que Israel rige sobre la vida de los millones de palestinos que viven entre el Mediterráneo y el río Jordán e incrementa ininterrumpidamente su acumulación de tierras y recursos pertenecientes a los palestinos. El poder y la capacidad de negociación de los palestinos es ínfima.

2. Entonces, si no hay negociaciones entre israelíes y palestinos, ¿quién está negociando con quién? Las negociaciones se producen a tres niveles distintos: en primer lugar, se produce una primera negociación entre distintas élites políticas, económicas y militares israelíes. En la sociedad israelí hay unos sectores que ganan mucho capital y poder gracias a la tensión y la inseguridad que genera el conflicto (los ejemplos más evidentes son los sectores militares y de producción de armamento, y también los partidos coloniales y ultranacionalistas como el Likud). Pero también hay élites que pierden a consecuencia del conflicto, como las empresas de la economía civil, o los políticos que defienden una visión más moderada del sionismo. Según la evolución del conflicto, la inversión, el presupuesto y los votos van en una dirección u otra, con lo que hay algunas élites israelíes muy interesadas en mantener la tensión mientras que otras quieren disminuirla. La negociación permanente entre estos dos grupos tiene efectos en las políticas sobre los territorios ocupados palestinos (evolución del muro del apartheid, de la creación de colonias, de la represión sobre los palestinos…). En segundo lugar, se produce la negociación entre los gobiernos israelíes y Washington. En este sentido, el ministro de defensa israelí afirmaba en conversaciones privadas con periodistas y responsables políticos, filtradas a la prensa, que los palestinos en realidad no participaban en las negociaciones, y que éstas se producen entre Estados Unidos e Israel. En estas negociaciones, paradójicamente, la parte fuerte es el Gobierno israelí, gracias a la influencia que tiene el lobby proisraelí sobre los políticos norteamericanos. Finalmente, el producto de estas dos negociaciones se presenta como un ultimátum a los palestinos: o lo aceptas o diremos que no estás interesado en la paz. Tal y como señalaba recientemente el historiador israelí Zeev Sternhell, hasta el momento las negociaciones de paz han sido más bien un intento de “certificar por escrito la rendición absoluta de los palestinos” más que un intento de encontrar una solución justa para todos los habitantes de ese territorio. Hace falta un cambio de paradigma en el enfoque de las negociaciones de paz.

3. En la reciente ronda de negociaciones esta situación se expresó en que John Kerry no presentó ninguna exigencia de fondo al Gobierno israelí, a pesar de que al final reconoció que el fracaso era responsabilidad del Gobierno de Netanyahu. En palabras de John Kerry: “Israel se negó a liberar a los prisioneros palestinos pactados y se anunció la construcción de 700 nuevas unidades en Jerusalén Este y, poof… ése fue el momento”. Sin embargo, sí presentó a Abu Mazen la nueva exigencia, entre otras, de que reconociera a Israel como un Estado judío, lo que es totalmente inaceptable para la totalidad de los palestinos pues supone renunciar al derecho al retorno de los refugiados, y también implica la aceptación de que los palestinos que permanecen en Israel (el 20% de la población israelí) tendrán siempre un estatus de ciudadanos de segunda en sus propias casas.

4. ¿Cómo cambiar la situación y crear las condiciones para una verdadera negociación? La única forma es crear un mayor equilibrio de fuerzas entre quienes deben negociar. En una reciente conferencia a la que asistimos en la universidad de Berkeley (Estados Unidos), Menahem Klein, quien fue asesor del Gobierno israelí en las “negociaciones” de Camp David y Taba en el año 2000, afirmaba que la única forma de avanzar en las negociaciones es con presiones exteriores sobre Israel, y que las élites palestinas (tanto de Fatah como de Hamas) dejen de administrar la ocupación para llamar nuevamente a la resistencia. Para ello, la sociedad palestina deberá ser lo bastante fuerte como para obligar a sus élites a poner el objetivo de la resistencia por delante de la lucha mezquina de la competición por las migajas de poder que deja la ocupación israelí. El momento en que los palestinos han sido más fuertes fue durante la primera Intifada, un ejemplo de resistencia civil masiva y un antecedente de las movilizaciones populares y pacíficas de la primavera árabe. En este sentido, se ha hablado de la posibilidad una tercera Intifada basada en la resistencia no-violenta en el interior y en el boicot desde el exterior. Sin embargo, no parece que el reciente acuerdo entre Fatah y Hamas sea un gran avance en esta dirección, pues no tiene el objetivo de llamar nuevamente a la lucha popular. No obstante, el acuerdo sí es imprescindible para que se puedan producir tanto la resistencia como una negociación mínimamente creíble.

5. Hasta el momento Israel no ha tenido ninguna presión externa real, ni incentivos para modificar el status quo y la dinámica sobre el terreno. Los Estados Unidos, la Unión Europea y la comunidad internacional no plantean a Israel la obligatoriedad de respetar la legalidad internacional y las resoluciones de Naciones Unidas. Al contrario, establecen acuerdos comerciales y de seguridad que no hacen más que reforzar la ocupación-desposesión de la población palestina (ejemplos cercanos de extrema gravedad son la compra de armamento de España a empresas israelíes o los múltiples acuerdos firmados bajo la tutela de la Generalitat de Catalunya).

6. Ante la falta de presión externa, la realidad sobre el terreno avanza inexorable: más tierras confiscadas, más colonias, menor libertad de movimiento para la población palestina, castigo colectivo sobre la población de Gaza, etc. Ante la situación de flagrante y continuada violación de los derechos más fundamentales de la población palestina y la enorme desigualdad sobre el terreno, sólo queda el camino de ejercer una presión externa que nivele la correlación de fuerzas y permita que, en el futuro, se produzcan unas negociaciones de paz mínimamente equilibradas y reales.

7. Para ello, a nivel internacional se ha abierto una nueva perspectiva a través de dos procesos. En primer lugar, la entrada de la Autoridad Nacional Palestina en diferentes organismos internacionales y las posibilidades que abre en cuanto a reclamaciones contra los militares y políticos israelíes por la comisión de crímenes contra la Humanidad y de crímenes de guerra, y contra las permanentes violaciones de los derechos de los palestinos. En segundo lugar, la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS), inspirada en el movimiento internacional que contribuyó al fin del régimen de Apartheid sudafricano, está dotando a la ciudadanía de unos instrumentos de presión e intervención que no necesitan de la aprobación de los gobiernos occidentales. Todo ello ha de servir para que, finalmente, los representantes del pueblo palestino e israelí negocien de igual a igual la solución que consideren más apropiada conforme a los principios de la legalidad internacional”.