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“Los costes del desempleo son enormes comparado con un trabajo garantizado”

24 Feb

24/1/2017 Pavlina Tcherneva representante de la Teoría Monetaria Moderna (eldiario.es)

Proporcionamos alimento cuando hay inseguridad alimentaria, y pensiones cuando hay inseguridad de renta tras la jubilación, pero no proveemos trabajo cuando hay inseguridad laboral (…)

Para eliminar el desempleo se aplican políticas indirectas: de formación, impuestos, o incentivos. Realmente la mejor manera de crear empleo es crear puestos de trabajo directamente. El Programa de Empleo de Transición garantiza a los desempleados alguna oportunidad de empleo –quizás en interés público– a un sueldo base. Es un seguro de empleo. Un beneficio que garantiza un derecho humano básico. Otro aspecto es que fluctúa con el ritmo de la economía. Cuando la economía se ralentiza, la gente desempleada puede pasar a este programa si así lo desea, y el propio programa se expande y añade el estímulo que necesita la economía. Y, a medida que la economía se recupera, la gente pasa del programa hacia puestos de trabajo mejor remunerados en el sector privado. Por lo tanto es anticíclico, y realmente es superior como estabilizador macroeconómico (…)

¿Es un programa costoso?

En realidad no. Ya pagamos enormes costes asociados con el desempleo: no sólo el seguro de desempleo, y luego subsidios de renta, sino que el desempleo causa toda una serie de problemas sociales y económicos que pagamos en términos reales y financieros. Con el desempleo aumentan la discapacidad, los problemas de salud mental y física, el gasto en medicinas. Se dan malos resultados en los niños y las familias. Al mismo tiempo perdemos capital humano. Renunciamos a PIB, a ingresos, y a producción. Si se suman todos los costes del desempleo, son enormes en comparación con simplemente proporcionar a alguien un trabajo con un salario base. Hay varias estimaciones de estos programas de garantía laboral. En función de su tamaño pueden variar entre el 1% y el 2% del PIB.

Si el sector privado no proporciona empleo para estas personas, ¿qué hace pensar que el sector público puede garantizar trabajo a los desempleados?

(…) El sector público tiene que hacer lo contrario que el sector privado. Los gobiernos funcionan en la economía actual tratando de imitar las prácticas de empleo del sector privado: minimizar los costes, maximizar los ingresos. Ésa no es la función del gobierno (…). Cuando el sector privado ya no necesita a sus empleados, es responsabilidad del sector público absorberlos (…).

El programa de Garantía de Empleo tiene efectos tan positivos sobre el PIB, y efectos multiplicadores sobre el empleo privado, que mi expectativa es que el desembolso inicial para la garantía laboral va a ser mucho menor que lo que actualmente estamos pagando por el desempleo y todos sus costes.

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Los echan

23 Dic

http://m.eldiario.es/zonacritica/echan_6_593250703.html

FAES pide suprimir el salario mínimo y reducir las prestaciones de paro

14 Jul

1/7/2016

La Fundación FAES, vinculada al Partido Popular, pide con contundencia ir más allá de la reforma laboral. Por un lado, critica un salario mínimo que considera elevado y perjudicial para la contratación y que pide eliminar o cambiar; por otro, pone en el punto de mira el sistema de prestaciones por desempleo y pide más presencia de las empresas de trabajo temporal. Lo hace en el documento“Reflexiones sobre el mercado de trabajo: continuar la reforma”, coordinado por el director general de Estrategia y Fomento del Empleo de la Comunidad de Madrid, Valentín Boté, y con Miguel Marín, responsable de políticas económicas y de empleo de FAES, como director.

FAES asegura que el salario mínimo en España (que ha sido congelado varias veces en los últimos años y que se sitúa actualmente en 645 euros mensuales) resulta “elevado” cuando se compara con el salario mínimo medio de los países de la OCDE. En este club de países industrializados hay países como México, Turquía, Corea del Sur o Australia, fuera de la UE y que no son competidores naturales de España. En cualquier caso, recomienda que, o bien se reduzca o bien se elimine tal y como se concibe ahora. La Fundación propone que puedan establecerse diferentes salarios mínimos para los distintos grupos de población, algo que ya ha sugerido la patronal en varias ocasiones al hablar de un salario especial para jóvenes.

Según el informe, una de las “debilidades” de la intervención pública en el mercado laboral es que “el seguro de desempleo, al igual que el salario mínimo, resulta ser muy generoso”. Tanto que, asegura, un salario mínimo elevado “parece ser perjudicial para la contratación de trabajadores”. Eso sí, mencionan la posibilidad de que se compensen con “ayudas del estado” las posibles reducciones del salario mínimo, y señalan el ejemplo de Alemania.

La fundación insiste: “De los resultados se concluye que los países con mayores barreras a la creación de empresas y mayores niveles de protección al trabajador son los que presentan mayores crecimientos de sus tasas de desempleo; por lo que una desregulación conjunta de ambos mercados que module el poder negociador de los trabajadores y reduzca la dualidad del mercado laboral debe considerarse positiva para el país”.

Sin embargo, el informe señala que estas medidas deben ir acompañadas de reformas que favorezcan “la desregulación del mercado laboral”, como la reducción de las indemnizaciones por despido, mayor movilidad geográfica de la mano de obra, establecer una negociación salarial a nivel de empresa o reducir las barreras para crear empresas.

Reducir las prestaciones por desempleo

Indica también que una reducción de las prestaciones por desempleo y de las cotizaciones a la Seguridad Social ayudaría a reducir la tasa de paro de la economía española. “El sistema español de prestaciones por desempleo, en términos comparativos, en un sistema generoso, tanto en la cuantía de la prestación como en la duración de la misma”, dice el informe. Para FAES, esta generosidad supone un “desincentivo” a la salida del desempleo de las personas con prestaciones más elevadas frente a las que tienen prestaciones escasas.

“El sistema de prestación por desempleo en España genera unas dinámicas que conducen a considerar la prestación como un derecho adquirido por haber trabajado, en lugar de ser considerado como un seguro que sirve para cubrir una contigencia indeseable que se espera subsanar en el menor tiempo posible”, subraya el informe. En palabras de FAES, habría que “modular” las prestaciones para que dejen de considerarse un derecho y pasen a ser vistas como un seguro: concentrar las cantidades en los primeros meses de desempleo, pero reducir los plazos de cobro, algo que, dicen, no tendría por qué impedir aumentar incluso la cuantía total que se percibe.

La FAES critica, además, que los requisitos asociados a una prestación son laxos: aunque es obligatorio que los perceptores acepten una oferta de empleo adecuada, asegura que ese concepto es “restrictivo” y que hace difícil ofertar a los desempleados un puesto de trabajo que tengan que aceptar. Señala también que el número de sanciones que reciben las personas en paro por incumplir su compromiso de actividad (a buscar activamente empleo) es “sorprendentemente reducido” en comparación con los países de nuestro entorno.

“En definitiva, hemos configurado un sistema de prestaciones por desempleo que no genera los incentivos correctos, puesto que se aúnan, por una parte, una alta generosidad con unas obligaciones impuestas a los perceptores relativamente reducidas y laxas en su obligación”, afirman.

Por otro lado, el documento recomienda mayor participación de las empresas de trabajo temporal en la recolocación de parados, algo que “contribuiría a reducir el desempleo” y a “mejorar la eficiencia” del mercado de trabajo. FAES propone también reducir las modalidades de contratos y avanzar hacia “la igualación” de los costes del despido de todos los trabajadores. Pide también que se avance en la desvinculación de los salarios a la inflación y en la reforma de la negociación colectiva.

Un libro de texto de bachillerato culpa del paro a mujeres e inmigrantes

2 May

28/4/2016. En clara línea con la doctrina neoliberal, el libro de economía de la Editorial Almadraba dirigido a los alumnos de 1º de Bachillerato, culpa del aumento del paro a la incorporación de la mujer al mundo laboral, así como a la llegada de inmigrantes, a la existencia de un salario mínimo y al papel de los inmigrantes.

No es la primera vez que los adalides de la “libertad” (neoliberales) ponen sus ojos en la mujer para establecer ciertas conexiones entre  su incorporación al mercado laboral y el aumento del paro. Años atrás lo hizo el “prestigioso” laboratorio de ideas del PP: FAES. Por aquel entonces (2013) Elisa Chuliá, profesora de la UNED, participó en un “Cuaderno de Pensamiento Político” de las FAES, en el que sostenía que la emancipación de la mujer, los ancianos y los estudiantes ponían en peligro el Estado del Bienestar.

Personalmente, este tipo de pronunciamientos (dejando a un lado la enorme carga ideológica que conllevan) me sabe un pelín a tautología. Es algo así como pretender culpar a los trabajadores de la existencia del paro o  responsabilizar de la corrupción existente en el PP a todos aquellos ciudadanos que les confían su voto  (dado que si nadie votara al PP acabaríamos con los casos de corrupción de dicho partido -casos, entiéndase bien, siempre “puntuales” y aislados-)

Cuando Esperanza Aguirre “no entiende” el porqué de ciertas reacciones.

8 Jun

08-06-2013 17-31-45Carta de Ignacio Escolar (director de “eldiario.es“) a  Esperanza Aguire Gil de Biedma, condesa consorte de Bornos y grande de España.

Ya se lo explico, señora Aguirre

Ilustrísima condesa,

Tal vez para alguien como usted sea difícil de entender por qué hay tanta gente indignada ante la propuesta de abolir el salario mínimo de 641 euros mensuales. Comprendo su distancia: lleva usted más de tres décadas montada en un coche oficial, tiene disponible un puesto de trabajo vitalicio en ese Consejo Consultivo de la Comunidad  de Madrid que usted misma creó (89.000 euros anuales por no hacer gran cosa), cobraba como presidenta de Madrid más de 9.000 euros mensuales y ahora, en el sector privado, sin duda supera con creces este salario. Comprendo que la miseria de un contrato basura le quede muy lejos a usted y a su familia, y no entienda a qué viene este revuelo. Yo se lo explico, señora condesa. Yo se lo explico encantado.

El salario mínimo ya está suprimido en España para muchísimos trabajadores. No existe para los becarios, esa horda de desamparados que encadenan un contrato en prácticas tras otro y a los que algunas empresas piden que se sigan dejando una asignatura sin aprobar en la carrera para así poder mantener su más que precario puesto de trabajo. No existe para los autónomos, esos autoexplotados a los que en la neolengua del PP llaman “emprendedores” y cuyo número se está disparando en las estadísticas de la Seguridad Social porque cada vez hay menos trabajo. Tampoco hay salario mínimo para la legión de personas que malvive en una economía sumergida que en España ronda el 20%. Ni para las empleadas de hogar, que legalmente pueden trabajar cobrando a partir de cinco euros a la hora. Haga las cuentas, a ver cuántas jornadas limpiando baños necesitaría para pagar la calefacción de su casa, ese palacete en el centro de Madrid que tiene unos techos tan altos que calentarlos le salía por un pico (que recuerde, este drama, y la ausencia de pagas extras en su sueldo cienmileurista, fueron sus mayores apuros económicos conocidos).

La “reacción furibunda”, señora Aguirre, la provoca también la ignorancia del gobernador del Banco de España, que receta para el país una medida milagro que ya existe. Claro que hay trabajadores que cobran menos del salario mínimo, y no solo por los becarios, autónomos, empleadas del hogar y sufridores de la economía sumergida. Esos minijobs, de los que tanto se habla, ya están en nuestra legislación laboral. Los contratos a tiempo parcial –eso son los minijobs en Alemania– ya existen y se pueden pagar sueldos por debajo de los 641 euros mensuales. Según explica el propio Ministerio de Empleo, el salario mínimo es para la jornada completa; si se trabaja a tiempo parcial, los 641 euros de miseria se prorratean.

Pero lo que más enoja, señora Aguirre, es que desde el Banco de España – antes con MAFO, ahora con Linde– se dediquen a vendernos crecepelos para la economía y opinen de todo menos de su negociado, que está para pocas bromas. En un país que ha tenido que rescatar a su sector financiero hipotecando a varias generaciones, que padece un colapso en el crédito que está ahogando a miles de empresas, que sufre un gravísimo problema con los desahucios, ¿qué hace el Banco de España dando lecciones en vez de pedir disculpas? (Ignacio Escolar).

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Y, digo yo: ¿por qué esta señora no abandera la propuesta, siendo una de las que “trabaje” cobrando por debajo del salario mínimo?

espe

González Pons: “los jóvenes españoles que emigran a la UE están en su país”.

2 Jun

Mientras el Primer Ministro italiano pide perdón a los jóvenes que se ven obligados a emigrar (convencido de que no contar con los jóvenes es un error imperdonable“), en España Esteban González Pons reinventa el fenómeno de la emigración, mostrándonos un lado realmente novedoso y desconocido.

[youtube.com/watch?v=KBMrOdkHRng]

Señor Pons: le agradecemos encarecidamente su clase abreviada de geografía y el hecho de recordarnos que somos europeos; pero…, por favor: ahórrese intervenciones de este tipo, pues lo único que muestran es el daño que ocasiona el poder político a la inteligencia. Si no aprecia la suya, allá usted

De la “generación ni-ni”, a la generación “pa qué”.

7 Abr
Les hay a los que les gusta colgar “etiquetas” a todo lo que se menea. Esto de “poner etiquetas” es como poner “motes”, pero mucho más profesional (“¡dónde va usted a parar!”). Hasta hace bien poco, los jóvenes españoles eran encuadrados bajo el apelativo de  “Generación ni-ni“. Dicha denominación obedecía a lo que, según algunos, era un denominador común entre la juventud española: niñatos mal criados, sin oficio ni beneficio, queni estudian – ni trabajan”. ni ni web
La “gracieta” triunfó, como era de esperar, alcanzando gran popularidad en los ámbitos más insospechados (desgraciadamente, también entre aquellos que supuestamente conocen (o deberían conocer) a los jóvenes: sociólogos, pedagogos, educadores….). Daba la impresión de que a nuestros jóvenes nada les importaba, nada les motivaba, nada era capaz de arrancar de ellos el más mínimo entusiasmo, esfuerzo o compromiso.

Llegó la crisis, la recesión… Los bancos hicieron aguas (y no precisamente por su buena gestión). Inmediatamente mandaron un “SOS” al Estado y éste acudió raudo y veloz en su ayuda, llevando bajo el brazo el dinero de todos los contribuyentes. Como contrapartida, los bancos hicieron su peculiar “agosto”, “prestando el dinero prestado” a aquel que tan generosamente se lo había dado (el Estado), a cambio de un elavado tipo de interés. Un negocio redondo. Se esperaba que, de este modo, el crédito volvería a fluir en la economía.

Pero nada de esto pasó: los bancos cerraron el grifo del crédito (dinero) a familias y empresas, con lo que irremediablemente muchos negocios quebraron. El resto de la historia… es el pan nuestro de cada día: bajadas de sueldo, supresión de prestaciones sociales, recortes, privatizaciones (ataques en toda regla al Estado de Bienestar), ERES y paro… mucho paro (6 millones). Una tasa de paro que, en el caso de  los menores de 25 años, había roto techo llegando a la insoportable cifra del 55,7%.

Fue en este momento cuando tuvo lugar el milagro: aquellos mismos jóvenes “sin oficio ni beneficioa los que antes se ridiculizaba, ahora se les presentaba como la generación más y mejor formada de toda la historia de nuestro país, motivo por el cual se les “invitaba” a llevar con orgullo la “Marca España” más allá de nuestras fronteras; esto es: a largarse fuera, en busca de trabajo.

InexplicabMarina del corralles y extrañas razones, éstas que han cambiado de la noche a la mañana la percepción sobre la juventud española. Una verdadera irresponsabilidad la de estigmatizar a los jóvenes, queriendo ver en ellos lo poquito que nos deja ver una ridícula e injusta etiqueta, para acto seguido robarles su presente y poner en peligro su futuro. Enorme vergüenza para nuestros gobernantes quienes, en lugar de asumir su responsabilidad e incompetencia de cara a garantizar un derecho vital como es el tener un empleo digno, invitan a la toda una generación a emigrar (o, en el caso de la Secretaria General de Inmigración y Emigración, a dar rienda suelta a “su espíritu aventurero”).

Es por todo esto, por lo que ahora se habla de nuestros jóvenes como de la “generación perdida”.

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