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Mézclate conmigo | Save the Children y la segregación escolar

13 Jun

13/6/2018

La segregación escolar socioeconómica es uno de los principales problemas del sistema educativo español. La segregación escolar se produce cuando hay una distribución desigual en centros escolares de los niños y niñas que pertenecen a las familias con menos recursos. Cuando esta situación se agrava se producen situaciones de alta concentración de alumnado vulnerable en determinados centros.

En el informe “Mézclate conmigo” que ha presentado “Save the children”, analiza la situación de segregación socioeconómica en España, al tiempo que presenta propuestas eficaces para eliminarla

Un sistema educativo que segrega, o no inclusivo, limita las posibilidades de desarrollo de la infancia, sobre todo de la más vulnerable. Aquellos países que tienen mejores sistemas educativos son aquellos que apuestan, no solo por la calidad y la excelencia educativa, sino por la equidad.

 

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La pobreza infantil que al PP le hizo tanta gracia

5 Jun

5/6/2018

PRESOS POLÍTICOS: La fuerza del Estado de la fuerza – Público

24 Mar

24/3/2018

Ana Pardo de Vera.

“”La fuerza del Estado” se invoca, sobre todo, desde las cargas policiales del 1-O (la única violencia y que Llarena omite) como una cuestión de fe (“¿A quién se le ocurre desafiar al Estado?”) Como si el Estado fuera una deidad patria inamovible, intachable, incorrupta e inmutable en lugar de un conjunto de instituciones, poderes y leyes conformadas durante 40 años por seres humanos con mejor o peor intención, con mayor o menor acierto, pero imperfectos en todo caso y nunca atemporales.

La decisión de Llarena, sus argumentos políticos y profundamente ideologizados en el sentido opuesto al independentismo (que no es la unidad, sino la uniformidad y negación de la diferencia territorial, entre otras), no constituyen “la fuerza del Estado”, sino el Estado de la fuerza de un sistema que adaptó la dictadura a una democracia limitada y conformada por una red de poderes que buscan su supervivencia, empezando por la monarquía inútil y terminando por un parlamento configurado gracias a una ley electoral obsoleta que no responde ante la sociedad sobre la que legisla.

Ver en el independentismo el gran problema del Estado -de este Estado de la fuerza- es un error de luces cortas que nos deja indefensos ante esa red de poderes enquistados y corrompidos dispuestos a perpetuarse como sea. El independentismo, de hecho, solo es uno de los objetivos a abatir por “la fuerza del Estado” de la fuerza””.


En este punto, termina el artículo. Pero cabría identificar otros muchos objetivos a “abatir” por ese “Estado de la fuerza”. Por ejemplo todo atisbo de crítica o disenso por parte de artistas, humoristas, twiteros, internautas anónimos, titiriteros, raperos…, así como toda protesta social, más o menos organizada, canalizada a lo largo de estos años por movimientos ciudadanos como el 15M, la PAH, las “mareas” y plataformas creadas en defensa de servicios públicos…

En la misma línea, un Estado así caracterizado, asume como objetivo irrenunciable el de intervenir ante cualquier posible freno o limitación a los beneficios de los “grandes”: “sus” grandes. Para ello no duda en aniquilar derechos básicos de los trabajadores (llevando a cabo “reformas” “laborales”, “fiscales”, “mentales”…), como tampoco duda en vaciar la hucha de los pensionistas, “rescatar” bancos y autopistas (que no las vidas de esos refugiados que se ahogan en el mediterráneo) y/o trocear servicios públicos (sanidad, educación, pensiones…) con el fin de repartir las porciones entre sus golosos amigos.

Independientemente de que los enemigos a abatir por ese “Estado de la fuerza” sean independentistas, trabajadores o el mismo modelo de Estado de Bienestar, la lógica para conseguir su aniquilación es la misma: fabricar distorsiones (falsear la realidad) e infundir todo tipo de miedos en los ciudadanos.

Quizás haya que pensar que el miedo no es un error en el sistema (algo a combatir o erradicar), sino un elemento esencial para el funcionamiento “correcto” de un sistema (el capitalista), profundamente injusto y desigual. Porque, ¿sería posible que un sistema como el actual perviviera sin tantos “miedos” (y sin consumo)?

En defensa de lo público (y de Zizek)

29 Jul

(29/7/2017)

En defensa de la burocracia (y de Žižek) – http://m.eldiario.es/27edc1a8_669893032/