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La Audiencia de Lleida impone una pena mínima por abuso sexual porque a la víctima “le pudo faltar contundencia” para decir ‘no’

19 Feb

19/2/2019

La Audiencia de Lleida ha condenado a dos años de cárcel a un hombre por abusos sexuales a una mujer con discapacidad intelectual, delito por el que ya se condenó a un menor a 20 meses de libertad vigilada, y ha absuelto a un tercer implicado que hizo fotos de la agresión. El único condenado deberá indemnizar con 3.000 euros a la víctima.

La Fiscalía pedía siete años de cárcel para ambos encausados, pero el tribunal ha impuesto una pena mínima al único condenado por dos motivos: la ambigüedad de la víctima a la hora de rechazar la relaciones sexuales y un “error” de percepción en el acusado sobre el consentimiento. Los acusados alegaron que las relaciones fueron consentidas.

En concreto, los magistrados han apreciado que a la víctima “le pudo faltar contundencia” para negarse a mantener relaciones sexuales. En consecuencia, el acusado pudo, según los jueces, “considerar de forma errónea que las relaciones sexuales lo fueran un marco de consentimiento prestado por una persona en la que pudo no detectar la disminución que padecía”.

Asimismo, a la hora de atenuar la pena, los magistrados también han valorado que la víctima accedió de forma voluntaria a acompañar al acusado y sus compañeros al domicilio del menor donde se produjo la violación y que su discapacidad “era difícil de evidenciarse a simple vista, tal y como pudo comprobar la sala y como declararon tanto las forenses como la psicóloga”.

La sentencia considera probado que en mayo de 2017, en la vivienda de uno de los tres implicados, el condenado mantuvo relaciones sexuales con la chica uniéndose después el menor llegando a formar un trío. La joven, continúa la sentencia, llegó a manifestarles que se estaban pasando “un montón” y que les dijo “quita quita”, a lo que los agresores contestaron “quédate quédate“.

Según la sentencia, la chica pidió ir al lavabo y los dos acusados mayores de edad se fueron del piso quedándose la joven con el menor de edad hasta las 8.30 de la mañana, hora en que salió ella sola de la vivienda. Las prácticas sexuales fueron presenciadas por el acusado que ahora ha sido absuelto, que, desde una silla en la misma habitación, tomó algunas fotografías con su teléfono móvil en las que aparecía la chica manteniendo relaciones sexuales con uno de los jóvenes.

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¿Hay algo más feminista que un vientre de alquiler? Albert Rivera.

24 Ene

24/1/2019

Proyecto cuéntalo

24 Ene

24/1/2019

En 10 días generó casi 3.000.000 de tuits con historias de violencia machista de mujeres de más de 60 países. El movimiento empezó con la sentencia de La Manada y un tuit de la periodista #lafallaras

Una web (proyecto cuéntalo) recopila los tres millones de tuits con el hashtag #cuentalo

La ‘culpa’ es del alcohol o de la ropa provocativa: la cultura de la violación se resiste a desaparecer

24 Ene

24/1/2019

Que “el causante” de una violación es el alcohol. Que la mayor parte de agresiones se producen por parte de desconocidos. Que si una mujer no tiene intención de tener relaciones sexuales con un hombre, no debería coquetear con él. Los estereotipos que rodean a las agresiones sexuales aún no han sido del todo desterrados.  Lo demuestra la encuesta hecha pública estos días sobre  Percepción Social de la Violencia Sexual elaborada por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, que pone el acento en algunas creencias que todavía persisten.

(…) Hay algunas cifras especialmente relevantes: el 50% en el caso de los hombres y el 45,6% en el de las mujeres, opina que el alcohol es a menudo el causante de una violación. El 20,8% de los hombres y el 17,3% de las mujeres cree que si una mujer se viste “de forma provocativa” no debería sorprenderse si un hombre intenta obligarle a mantener relaciones sexuales. El 43,6% de los hombres y el 37,3% de las mujeres considera más probable que una mujer sea violada por un desconocido que por un conocido.

 Pensar que la persona que convive contigo o tus conocidos son incapaces de agredirte es uno de los mitos más frecuentes. Es una creencia generalizada que en última instancia silencia este tipo de situaciones. Si la gente considera que quién te va a agredir es un desconocido, cuando una mujer traslada que ha sido su marido o compañero de trabajo, no le van a creer”, interpreta la investigadora Bárbara Tardón, autora de la tesis  La violencia sexual: desarrollos feministas, mitos y respuestas normativas globales.

El estudio, realizado a través de 2.465 entrevistas, apunta a un dato más en este sentido: casi cuatro de cada diez hombres (40%) y algo más de dos de cada diez mujeres (20%) manifiesta algún grado de acuerdo con la afirmación “cuando un hombre presiona a su pareja para mantener relaciones sexuales, esto no puede llamarse violación“.

(…) Según la última Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, elaborada en el año 2015, solo el 18,6% de las violaciones que se producen fuera del ámbito de la pareja son cometidas por desconocidos. Es decir, la mayoría son cometidas por hombres que la víctima conoce.

Culpa de la víctima e impunidad del agresor

Este estereotipo se suma a la lista de ideas preconcebidas erróneas que a veces son creencias asentadas y que en última instancia implican culpabilizar a la víctima o eximir al agresor. “Aunque la inmensa mayoría de la población condena a nivel teórico la violencia sexual, cuando se pregunta por determinados comportamientos o actitudes que suponen una agresión sexual, éstos no siempre se identifican como tales“.

Así, el 16,7% de las personas entrevistadas manifiesta algún grado de acuerdo con que si una mujer es agredida sexualmente estando borracha tiene parte de la culpa “por haber perdido el control” y el 15% considera que “cualquier mujer que sea tan poco precavida como para andar sola de noche por callejones oscuros tiene parte de culpa si es violada“.

“Los mitos se contruyen en base a una serie de prejuicios definidos por la ideología patriarcal al establecer cómo debe ser el comportamiento de las mujeres y de los hombres. Se nutren y consolidan gracias a esta ideología que los sostiene y están ahí permanentemente alimentados por la cultura, los medios de comunicación, la socialización diferenciada y sexista de niños y niñas o la ausencia de políticas públicas para combatir la violencia sexual”, explica Tardón.

(…) “En el sistema judicial también se reproducen los mitos, lo que provoca que las mujeres no acceden en igualdad de condiciones a la justicia“. Una opinión que coincide con la de Tardón al identificar el peligro de los estereotipos: “Lo que hacen es dejar totalmente en solitario a las víctimas frente a una vulneración de derechos humanos”.

“En diez años como jueza he visto una denuncia falsa por violencia de género”

23 Ene

23/1/2019

Fragmentos de la entrevista a la magistrada

Sobre formación de los jueces, el convenio de Estambul recoge algunas recomendaciones. ¿Qué falta por incorporar en España?

Hay que partir de una idea, y es que un juez es una persona que crece en una sociedad patriarcal, como todos. Es algo estructural y está reconocido por organismos internacionales, no por cuatro asociaciones. Sacamos la oposición como en cualquier profesión y tenemos que seguir formándonos, uno no aprueba y se jubila sin aprender nada. La necesidad de formación no es una exigencia sólo a nivel interno. Viene del Convenio de Estambul, de la Cedaw ( Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer) a raíz del caso González Carreño, que exigió a España que se formara, también lo hizo el Comité de Europa. No es solamente que haya temario en las oposiciones, sino también en la formación posterior de la escuela judicial, complementado con la necesidad de que para acceder a los juzgados de violencia de género se hagan pruebas de especialización. Ahora se accede por escalafón.

(…) Volviendo al trabajo del juzgado, ¿ven algún patrón en las agresiones sexuales?

Vemos que están aumentando, en el último año un 13%. Mayoritariamente se dan de hombres a mujeres. Hay que ir al caso concreto, que para eso estamos los jueces, pero se advierte una situación de discriminación y superioridad, de un abuso de poder. El Convenio de Estambul reconoce que la violencia de género no es solo aquella que se establece en el ámbito de la pareja, sino que también entiende que hay que ir un paso más allá y que la violencia de género comprende delitos que afecten de forma discriminada a la mujer. Es importante tener en cuenta la incidencia que tienen algunos delitos contra la mujer.

No soy experta en esta cuestión, pero por lo que he estudiado he visto un porcentaje importante de agresiones que suceden a edades muy tempranas. Ahí es muy importante la educación sexual y afectiva, ver los primeros contactos con las relaciones. Hay un estudio del ministerio, de 2015, que señala que solo el 12% de los menores conocen el sexo por explicación de sus familiares. ¿Qué pasa con el 88% restante? Muchos lo conocen por el porno. Si un menor no tiene el filtro para diferenciar la realidad de lo que no, si su experiencia no reproduce esa realidad puede producir frustración, violencia o agresividad. Creo que esa educación afectivosexual es fundamental.

Y aparte del acceso a la pornografía, ¿encuentran casos de violencia de género relacionados con las nuevas tecnologías?

Creo que son un aspecto importante en muchos delitos. Suponen una nueva forma de comunicación y de ver la vida y hay que entenderlo. En el ámbito de las relaciones, si no se ha aprendido a utilizarlas, se puede producir el riesgo de que se den comportamientos agresivos, de control o discriminación. He visto a chicas que tenían que mandarles a sus novios fotos de lo que hacían en ese momento, que por qué estás conectada a esta hora de la mañana… Se trata de cosas que no son constitutivas de delito, pero esos comportamientos, si se repiten de manera constante y componen una forma de llevar una relación, sí pueden dar lugar a comportamientos delictivos. No solo el acoso, el chantaje con fotos íntimas, también el acoso en los centros escolares. Antes acababa al llegar a casa o cambiar de centro, ahora no acaba al salir del colegio. Es constante, fácil de cometer y en algunos casos se conoce al emisor, pero el anonimato lo complica.  ¿Contra esto? Educación. Para saber utilizar las tecnologías y aprender a identificar estos comportamientos.

Me gustaría hablar de algunos mitos sobre la violencia de género. En casos de divorcio, ¿las denuncias se ponen en cuarentena?

Absolutamente, no. La violencia de género es una causa penal. Los juzgados de violencia de género tienen competencia en los casos de violencia y los asuntos familiares relacionados con violencia. Si comienza un juicio de familia y hay un episodio de violencia, el juzgado de violencia de género asume la competencia. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. 

En mi experiencia profesional, lo que me he encontrado son procedimientos de divorcio en los que una mujer ha sido víctima de violencia de género y no ha querido abrir esa vía. Ellas creen que es mejor para los menores y prefieren no hacerlo. Y no me ha pasado una vez.

Otra afirmación: Si llamas al 016, el denunciado se pasa la noche en el calabozo.

A ver, hay que dejar una cosa muy clara. El 016 no es un teléfono de denuncias. Es un teléfono de ayuda. Te puede acompañar, asesorar… No es solo para las víctimas, pueden llamar amigas, amigos, familia, alguien que ha visto algo por la calle… Cualquiera puede llamar. Aún llamando la víctima, si ella no quiere, el teléfono no va a avisar a la Guardia Civil o el juzgado. Otra cosa es que, puesta la denuncia y con indicios de que exista violencia de género, que el médico haya hecho el cribado y se vea situación de peligro, se actúa. Se llama a la víctima para que cuente lo que ha pasado y la Guardia Civil o la Policía tiene que citar al señor. Si entiende que los hechos son suficientemente graves, puede proceder a la detención o mandarle a declarar al juzgado. Es una decisión policial que evalúa el riesgo.

La última: que la Ley de Violencia de Género elimina la presunción de inocencia.

No sé que artículo de la ley habla de la inversión de la carga de prueba o de la presunción de inocencia. Tengo un doctorado en violencia de género, me la he leído. La presunción de inocencia es un derecho fundamental en el ámbito penal. Si esta ley pasara de ese precepto, no haríamos falta los jueces. Cuando se pone una denuncia, el denunciado es investigado, no culpable. Se realizan pruebas, se toman testimonios y al final del proceso se decide por el órgano competente si se ha cometido un delito o no. La presunción de inocencia acompaña a cualquier persona investigada hasta que se dicta lo contrario.

La Fiscalía señala que el 0’01% de denuncias son falsas, mientras que algunos grupos incluyen en esa categoría las sentencias absolutorias o las denuncias retiradas. 

Los datos son los que marcan la Fiscalía y el Consejo General del Poder Judicial. Estos porcentajes no sé de dónde los sacan, porque el Consejo habla de las resoluciones oficiales, de los jueces que dictamos sentencia. Otra cosa distinta son los asuntos que acaban en archivo. Puede ser porque no exista prueba suficiente de que el investigado es culpable, que no significa que la víctima mienta, sino que no hay pruebas suficientes; como no se ha roto la presunción de inocencia, ante la duda, se beneficia al investigado. Por otro lado, tenemos los casos en los que la víctima se acoge a su derecho a no declarar, que suele ser la prueba de carga. Si no contamos con su declaración, puede faltarnos prueba. Tampoco significa que mienta, sino que tiene razones para no hacerlo.

Llevo 10 años de jueza y de denuncias falsas por violencia de género… creo que he visto una. Sin embargo, he tenido muchas denuncias falsas o simulación de delitos en caso de robo o hurto de móviles, de estafar a seguros… Podemos hablar de las denuncias falsas ahí. En el caso de violencia de género, se trata de datos oficiales, que son de organismos públicos e independientes.

¿Qué riesgos tendría volver a considerar la violencia de género como violencia doméstica?

Confío en que no se lleve a cabo. Sería ir en contra de 20 años de evolución legislativa. Hemos suscrito convenios internacionales y sería un gran paso atrás. Me sorprendería mucho que se derogara una ley orgánica, pero me preocupa que no haga falta. Puedes tener una ley y no dotarla. Si no hay presupuesto para el Observatorio, para el turno especializado, para los centros de mujer, la especialización en salud… Hay otras maneras de atacar las leyes: dejar que mueran

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